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“Vida y Obra de Ambrosio De Milán y su ejemplo para el ministerio pastoral hoy”

TEOLOGÍA  PASTORAL

ENSAYO

 

Luis Carlos Arteaga

Carlos Mario Cañas

María del Mar Orozco

María Isabel Serrano

 

Profesor David Ford

 

Fundación Universitaria Seminario Bíblico  de Colombia Medellín, Noviembre de 2004

 

INTRODUCCIÓN

 

La siguiente es la biografía de uno de los líderes de la Iglesia en el siglo IV. Ambrosio de Milán, llamado también “El pastor de Milán”. Mediante este trabajo pretendemos analizar la vida y obra de este gran líder, las lecciones de vida y aportes  de su ministerio para tenerlas en cuenta dentro del pastorado.

Para el estudio de la vida de Ambrosio,  se hace necesario como primera medida ubicar al personaje en su contexto, tanto geográfico como político y religioso, luego observaremos el desenvolvimiento de su vida personal  en medio de este contexto y cómo llegó al ministerio. Luego observaremos sus convicciones religiosas, doctrinales, políticas, laborales las que nos llevarán luego a comprender a partir de ellas su vida laboral y también sus fallas y errores. Por último compararemos con personajes bíblicos y las lecciones que nos deja su labor para nuestro contexto.

1.      Contexto.

Ambrosio de Milán fue un líder muy fuerte de la Iglesia en el siglo IV. Por tanto debemos ubicarnos inicialmente dentro de esta época y su contexto religioso, político y social para comprender mejor su vida personal y ministerial.

Es el siglo IV, el cristianismo ha confluido poderosamente  llegando a ser la religión del imperio en manos de Constantino quien le da protección, estatus y bienes a la Iglesia.

Dado que la apertura al cristianismo como religión protegida, brindaba privilegios y posiciones, hubo  muchos que se bautizaban sin si quiera tener idea del significado de del bautismo o la fe cristiana. Los obispos competían en pos de posiciones. Los ricos y poderosos parecían dominar la iglesia. [1] Como reacción, comienza el fenómeno del monaquismo y ascetismo, primero en oriente y después en occidente. [2]

En esta época también se suscitan grandes controversias dogmáticas y surgen las grandes herejías trinitarias y cristológicas. Como el arrianismo.  Consideradas en grandes concilios. [3]

En cuanto al estado social, había mucha pobreza, la economía del imperio tambaleaba, entonces aparecían desigualdades y atropellos. Todo esto generado también por las continuas incursiones de los bárbaros a poblaciones alrededor del imperio que generaban situaciones de desplazamiento y aumento de la pobreza.

 

2.      Vida personal y de familia [4]

Ambrosio significa "Inmortal". Es uno de los más famosos doctores que la Iglesia de occidente tuvo en la antigüedad (junto con San Agustín, San Jerónimo y San León).

Nació en Tréveris (sur de Alemania) en el año 337 o 339. En una familia aristocrática y cristiana. Su padre que era romano y gobernador del sur de Francia, murió cuando Ambrosio era todavía muy niño, y la madre volvió a Roma y se dedicó a darle al hijo la más exquisita educación moral, intelectual, artística y religiosa.

Y cuando apenas tenía 30 años fue nombrado gobernador de todo el norte de Italia, con residencia en Milán. Cuando su formador en Roma lo despidió para que fuera a posesionarse de su alto cargo dijo: "Trate de gobernar más como un obispo que como un gobernador". Y así lo hizo. En la gran ciudad de Milán, Ambrosio se ganó muy pronto la simpatía del pueblo.

Y sucedió que murió el Arzobispo de Milán, y cuando se trató de nombrarle sucesor, el pueblo se dividió en dos bandos, unos por un candidato y otros por el otro. Ambrosio temeroso de que pudiera resultar un tumulto y producirse violencia se fue a la catedral donde estaban reunidos y empezó a recomendarles que procedieran con calma y en paz. Y de pronto una voz entre el pueblo gritó: "¡Ambrosio obispo, Ambrosio obispo!". Inmediatamente todo aquel gentío empezó a gritar lo mismo. Los demás obispos que estaban allí reunidos y también los sacerdotes lo aclamaron como nuevo obispo de la ciudad.

Él se negaba a aceptar (pues no era ni siquiera sacerdote), pero se hicieron  memoriales y el emperador mandó un decreto diciendo que Ambrosio debía aceptar ese cargo.

Sus sermones comienzan a volverse muy populares. Entre sus oyentes hay uno que no le pierde palabra: es San Agustín (que todavía no se había convertido). Éste se queda profundamente impresionado por la personalidad venerable y tan amable que tiene el obispo Ambrosio. Y al fin se hace bautizar por él y empieza una vida santa.

Ambrosio era prácticamente el único que se atrevía a oponerse a los altos gobernantes cuando estos cometían injusticias. El emperador Valentino le decía en una carta: "Nos agrada la valentía con que sabe decirnos las cosas. No deje de corregirnos, sus palabras nos hacen mucho bien". Cuando la emperatriz quiso quitarles un templo a los católicos para dárselo a los herejes, Ambrosio se encerró con todo el pueblo en la iglesia, y no dejó entrar allí a los invasores oficiales.

El emperador de ese tiempo era Teodosio, un creyente católico, gran guerrero, pero que se dejaba llevar por sus arrebatos de cólera. Un día los habitantes de la ciudad de Tesalónica mataron a un empleado del emperador, y éste envió a su ejército y mató a siete mil personas. Esta noticia conmovió a todos. San Ambrosio se apresuró a escribirle una fuerte carta al mandatario diciéndole: "Eres humano y te has dejado vencer por la tentación. Ahora tienes que hacer penitencia por este gran pecado". Además no lo dejó entrar a la catedral y le reprochó públicamente lo que había hecho, y exigiéndole que se arrepintiera y pidiera perdón.  El emperador se retiró y escribió diciéndole: "Dios perdonó a David; luego a mí también me perdonará". Y nuestro santo le contestó: "Ya que has imitado a David en cometer un gran pecado, imítalo ahora haciendo una gran penitencia, como la que hizo él". Teodosio aceptó. Pidió perdón. Hizo grandes penitencias, y en el día de Navidad del año 390, San Ambrosio lo recibió en la puerta de la Catedral de Milán, como pecador arrepentido.

Después ese gran general murió en brazos de Ambrosio, el cual en su oración fúnebre exclamó: "Siendo la primera autoridad civil y militar, aceptó hacer penitencia como cualquier otro pecador, y lloró su falta toda la vida. No se avergonzó de pedir perdón a Dios y a la Santa Iglesia, y seguramente que ha conseguido el perdón".

El viernes santo del año 397, a la edad de 57 años, murió plácidamente exclamando: "He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir miedo al presentarme ante el Divino Juez".

3. Labores principales

Antes de ser Obispo de Milán.

  • De joven aprendió griego, llegó a ser un buen poeta, se especializó en hablar muy bien en público y se dedicó a la abogacía.
  • Las defensas que hacía de los inocentes ante las autoridades romanas eran tan brillantes, que el alcalde de Roma lo nombró su secretario y ayudante principal.
  • Cuando apenas tenía 30 años fue nombrado gobernador de todo el norte de Italia, con residencia en Milán.
  • Más que un gobernante era un padre para todos, y no negaba un favor cuando en sus manos estaba el poder hacerlo. [5]

Durante su obispado.

  • Se prepara lo más posible para llegar a ser un excelente obispo. Por lo que se dedica por horas y días a estudiar la Biblia.
  • Lee los escritos de los más sabios escritores religiosos, especialmente San Basilio y San Gregorio Nacianceno.
  • Escribió libros explicando la Biblia, y aconsejando métodos prácticos para progresar en la santidad. Especialmente famoso se hizo un tratado que compuso acerca de la virginidad y de la pureza.
  • Instruye al pueblo, les enseña, mediante predicaciones llenas de imágenes y vivencias concretas. También les enseña doctrina a  través de cantos e himnos compuestos por él mismo.
  • Se dedica personalmente a la predicación a los que se preparan para los sacramentos de la iniciación cristiana. Les explica el valor del bautismo, mostrándoles el vínculo profundo que tiene con la muerte y resurrección de Cristo y, a la vez, recordándoles el compromiso moral que de él deriva
  • Exhortaba, aconsejaba, escuchaba, corregía desde el más humilde de los hombres  hasta los gobernadores, y altas autoridades sin distingo.
  • Dentro de su ministerio se destaca también estaba el de la conciliación, tenía el don de poner las paces entre los enemistados. Así que muchísimas veces lo llamaron del alto gobierno para que les sirviera como embajador para obtener la paz con los que deseaban la guerra, y conseguía muy provechosos tratados de paz.
  • Su labor evangelística se dirigía hacia la relación con los paganos, los judíos y los catecúmenos en su libro Expositio evangelii secundum Lucam, sintetiza métodos de evangelización.  También consideraba extraviados, a los que militan en el arrianismo,  su método era la persuasión a través de la Palabra expuesta  y de manera rígida las verdades doctrinales,  quería  atraerlos antes que usar otros argumentos como el rechazo o la fuerza. [6]

    4.  Convicciones

    Al observar su vida personal y ministerial destacamos las siguientes convicciones:

    En cuanto a doctrina:

    ·        En el centro de su espiritualidad estaba Cristo, buscado y amado con gran intensidad. El ejemplo de Cristo en su ministerio integral, constituía también el modelo para el ejercicio de la caridad que le caracterizó.

    ·        Confiaba completamente en la autoridad y significado del bautismo y la preparación teológica para ejercer el ministerio.

    ·        Consideraba a la Escritura como principal fuente de autoridad para corregir cualquier desperfecto del hombre.

    ·        Como obispo de la Iglesia de Milán, y en el contexto de las herejías y discusiones dogmáticas,  Ambrosio se manifestó niceno, o católico ortodoxo como lo era su propia familia, y se opuso fuertemente al arrianismo. 

    En cuanto a su labor.

    ·        Creía que las cosas se lograban mejor si se procedía pacíficamente y sin desorden.

    ·        Al ser consagrado como sacerdote, aseguraba que toda la unión que tenía con el mundo debía romperse, en reacción con las situaciones que veía en medio de su contexto religioso y social de opulencia por un lado y pobreza extrema por el otro. Por eso accedió a una vida asceta. “Si la Iglesia tiene oro, no es para guardarlo, sino para emplearlo en favor de los necesitados" afirmaba.

    ·        Para ejercer un buen pastorado debía consagrarse completamente al ministerio espiritual: oración y palabra, al retiro el ayuno y la contemplación. y la austeridad como virtudes propias de un pastor. 

    En cuanto a lo social y político:

    ·        Al intervenir en los asuntos de la política buscó que se ejerciese el derecho y la justicia. Critica el abuso de las riquezas, denuncia las desigualdades y los atropellos con que unos pocos ricos explotan para su beneficio las situaciones de pobreza y carestía y condena a los que, fingiendo ayudar por caridad, dan en préstamo con usura.

    ·        Consideraba que la iglesia y el Estado debían ir separados, la iglesia podía servirse del Estado para cumplir su misión, pero el Estado no debería estar por encima de la iglesia.

    ·        Prefirió sufrir mucho antes que ceder a las injustas exigencias de otros, así tuviesen poder o riquezas.

    ·        El templo era el lugar sagrado de Dios y no permitía que fuera profanado. 

    5.      Errores y fallas

    Algunas que percibimos fueron las siguientes:

    En cuanto a decisiones

    Ambrosio no siempre era justo con sus oponentes. En Mesopotamia los cristianos habían destruido un lugar de reunión de los gnósticos valentinianos y había quemado una sinagoga judía. El emperador Teodosio ordenó al obispo de la iglesia local que reconstruyera ambos edificios por cuenta de la iglesia. Esto desagradó a Ambrosio y no sólo le protestó por escrito sino que también en un sermón público que apeló que él mismo cancelara esa orden, tal era la influencia que el emperador retiró su decreto. No se castigaron a los culpables y ni siquiera pagaron los daños producidos, lo que sentó un precedente , perjudicando el derecho ajeno a la libertad y a la justicia. [7]

    En cuanto a doctrina

    ·        Enseñaba la virginidad como doctrina poniendo el sexo como el pecado original.

    ·        Tenía tendencia mariológica.

    En cuanto al uso de la Palabra

    ·        Usaba el púlpito para hacer acusaciones y denuncias.

    ·        Nunca escribía sus sermones, sino que los pronunciaba a partir de lo que tenía en  el corazón

    ·        Usaba el método de la alegoría en sus sermones y exposiciones bíblicas.

    3.      Relación con otros pastores

    Ambrosio consideraba que los obispos tenían el deber de esforzarse por extirpar esos vicios e impulsar una caridad efectiva. Poseía una solicitud por la formación de los sacerdotes y los diáconos. Los quería plenamente conformados con Cristo, poseídos totalmente por él y enriquecidos con las más sólidas virtudes humanas: la hospitalidad, la afabilidad, la fidelidad, la lealtad, una generosidad que aborreciera la avaricia, la ponderación, un pudor incontaminado, el equilibrio y la amistad. Era  exigente y paterno a la vez, hacia los sacerdotes. Escribió la obra dirigida a ellos, “De officiis ministrorum,”  en la que ofrece un modelo conductual de marcada proyección social, que nos muestra un obispo activo dentro de su sociedad, de su ciudad, ejerciendo tanto tareas de aleccionamiento moral como labores de beneficencia. [8]

    4.      Comparación con alguien de la Biblia

    En el momento de su llamamiento, con Jonás, por la forma en que quiso rehusar al llamado. A la hora de aceptar el llamado,  con Mateo, por la forma como abandonó su cargo gubernamental y dejó sus posesiones para trabajar en el ministerio. Durante su ministerio, con Pablo, por su carácter firme y convicciones y con Bernabé por su corazón pastoral y actitud de amor hacia las personas de todas las clases y situaciones.

    6.      Lecciones para el pastor colombiano.

    Las siguientes son algunas lecciones y reflexiones que nos aporta la vida y ministerio de Ambrosio para el pastorado.

    Desafíos  a la iglesia y pastor actual

    Entendió que la iglesia necesitaba mas que sólo un administrador que vela por la manutención de la institución como se daba en esa época, sino a un  pastor, un verdadero obispo que se dispusiera en manos de Dios a llevar a cabo el ministerio y que esto se diera a partir de una profunda convicción del llamado y de la responsabilidad de hacer viva la Palabra en su propia vida para enseñarla y predicarla. De ahí su decisión de  nombrar a su hermano para que le ayudara con esta parte. Este es un gran ejemplo para la iglesia y el pastorado actual, porque no se tiene conciencia de esta necesidad.

    Otro acto de ejemplo fue su renuncia al cargo gubernamental por ingresar al ministerio y a pesar de las circunstancias que rodearon su elección, no lo hizo ni como una obligación ni lo manejó como si fuera una “profesión” sino como una vocación,  con todo el temor y reverencia de hacer las cosas de manera responsable y con excelencia; no para su propio beneficio, o por obedecer simplemente, sino lo tomó como un verdadero llamado del Señor para el ministerio.

    Su ejemplo en la dedicación al estudio de la Palabra,  su deseo insaciable por aprender para estar capacitado lo motivó  a profundizar los idiomas bíblicos:  griego, Hebreo y a algunos filósofos y Padres de la Iglesia.  Es decir, entendía que la preparación y la genuinidad en cuanto a lo que cree son de suprema importancia para el ejercicio pastoral. En esta misma línea, se observa su preocupación por conocer lo suficiente de su medio, era muy culto, y esto le ayudaba a desempeñarse de manera eficaz en los campos que se movía tanto eclesiales como seculares.  También  se preocupó por escribir sobre varios temas, entre ellos, teología y ética,  produjo varias obras entre ellas un manual de instrucción acerca de la fe cristiana.

    No sólo atendió los problemas internos de la iglesia sino que se preocupó también por los problemas de su sociedad.  Su sensibilidad social lo llevó a tomar dinero de la iglesia para ayudar a refugiados y liberar cautivo.  El apoyo que este pastor le dio a los pobres también hace parte de su diligencia en el ministerio. Es un desafío a nivel pastoral porque Colombia es un país donde los desplazamiento y los secuestros son pan de cada día.  Cabe preguntarnos,  ¿Cuál debe ser la actitud de un pastor frente a estos flagelos?

    Otro ejemplo para nosotros hoy, es que Ambrosio era un hombre que mantenía una amistad con la clase dirigente, pero esto no fue motivo para que fuese flexible con  ellos en ciertas ocasiones, faltando a sus principios y convicciones, sino que al contrario aprovechó esta oportunidad para amonestarles en pro de la justicia y la piedad. Era un hombre de principios firmes y convicciones profundas.

    Su aporte a la historia.

    Un gran aporte son los libros que escribió, como mencionamos anteriormente. Se convirtió en uno de los gigantes cristianos que el siglo IV produjo [9] . Otro aporte importante a la historia es que por medio de sus sermones se convirtió Agustín quien después se convertiría en uno de los grandes padres de la iglesia. Y su legado musical, y litúrgico que todavía se conservan. 

     

    BIBLIOGRAFÍA

    BOER, Harry. Historia de la Iglesia Primitiva. Michigan : Editorial Unilit. 1998. 474 p.

    GONZÁLEZ, Justo. Historia del cristianismo. Tomo 1. Miami Florida : Editorial Unilit,  1994. 570 p.

    HERTLING, Ludwing.  Historia de la Iglesia. Barcelona : Editorial Herder. 1981. 582p.

    WALTER, Williston.  Historia de la Iglesia Cristiana. Missouri : Casa Nazarena Publicaciones, s.f. 623 p.

    Algunas páginas en internet:

    http://www.mercaba.org/Patrologia/sumario.htm

    http://www.corazones.org/santos/ambrosio.htm

    http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Ambrosio.htm

    www.biografiasyvidas.com/biografia/a/ambrosio.htm

    www.clerus.org


[1] GONZÁLEZ, Justo. Historia del cristianismo. Tomo 1. Unilit, Miami Florida, p. 151.

[2] http://www.mercaba.org/Patrologia/sumario.htm

[4] http://www.corazones.org/santos/ambrosio.htm

[5] http://www.corazones.org/santos/ambrosio.htm

[6] Artículo Joannes Paulus pp. II (www.clerus.org)

[7] BOER, Harry.  Historia  de la iglesia Primitiva. Michigan : Unilit.  p. 206

[8] Artículo Joannes Paulus pp. II (www.clerus.org)

[9] Según  GONZÁLES , Justo, en su libro, Historia del Cristianismo, p.. 203

 

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