CONTRASTES ENTRE XRONOS, KAIROS Y ESJATOS
SEGÚN EL EVANGELIO DE JUAN: APORTES A LA TEOLOGÍA ESCATOLÓGICA
JOSUÉ GUERRERO GUTIÉRREZ
Monografía para optar al
título de Magíster en
Sagrada Teología y Bíblia
Monitor
Dr. Fernando A. Mosquera
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SEMINARIO BÍBLICO DE
COLOMBIA
PROGRAMA DE MAESTRÍA
MEDELLÍN
2004.
TABLA DE CONTENIDO
Pág.
INTRODUCCIÓN 1
1. ACERCAMIENTOS SEMÁNTICOS 7
1.1. e;scatoj 7
1.1.1. rx;a; 8
1.1.2. #qe 15
1.2. h`me,ra 16
1.2.1. ~Ay 16
1.2.2. t[E 26
1.2.3.
rq,Bo 27
1.3. aivw/n ( aivw/noj ) 28
1.3.1. d[; 29
1.3.2.
~l'A[ 30
1.3.3. ~d,Q, 34
1.3.4.
!Arx]a 35
1.3.5. xc;n< 34
1.4. cro,noj 36
1.4.1. !m'z> 37
1.4.2.
~Ay 38
1.5. w[ra 39
1.5.1.
d[]
1.5.2.
t[e 40
1.6. kairo,j 42
1.6.1. d[eAm 43
1.6.2. t[e 44
2. CONCEPTO DEL TIEMPO EN EL
EVANGELIO DE
2.1. w[ra 47
2.1.1. No ha llegado la hora 51
2.1.2. Ha llegado la hora 59
2.2. cro,noj 64
2.2.1.
2.2.2.
2.2.3.
2.2.4.
2.2.5.
2.2.6.
2.3. kairo,j 77
2.4. aivw/n ( aivw/noj ) 80
2.5. e;scatoj y h`me,ra 86
2.5.1. e;scatoj 86
2.5.2. h`me,ra 87
a.
b.
c.
d.
3. ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE cro,noj, kairo,j y e;scatoj:
IMPLICACIONES PARA UNA TEOLOGÍA ESCATOLÓGICA 92
3.1. Conceptos cro,noj, kairo,,j y e;scatoj dirigidos hacia una teología
Escatológica en
3.1.1. cro,noj 93
3.1.2. kairo,j 95
3.1.3. e;scatoj 97
3.2. Escatología 103
3.3. Implicaciones de cro,noj, kairo.j y e;scatoj para la teología escatológica 108
a. Escatología realizada 110
b. Escatología no realizada 112
CONCLUSIONES 122
BIBLIOGRAFIA 125
INTRODUCCIÓN
El hombre desde
su creación ha vivido en función "del ahora", "del
instante" o "dentro de un instante", a la vez, vive en un
concepto escatológico, es decir, de tiempo en el futuro, e incluso con una idea
de "tiempo final." Esto lo ha
llevado a reflexionar profundamente sobre qué sea este fenómeno al que ha
denominado tiempo.
La definición
de tiempo es uno de los problemas más difíciles dentro del pensamiento humano y
por tal razón para su entendimiento, lo ha definido en cada una de sus
diferentes disciplinas tales como la filosofía, la teología, la física y es así
cómo en cada una de ellas hay una definición diferente.
Para el
cristiano es importante entender el concepto de tiempo y sólo en las Escrituras
puede tener una compresión clara de este término. La Biblia presenta una concepción distinta
del tiempo, diferente a las otras definiciones, lo cual se refleja en el uso
particular de los términos empleados para designar la idea temporal. Es por esta razón que en lugar de mirar el tiempo de una manera
abstracta como un problema, se debe plantear el tiempo como una esfera creada
en la que se actualiza el plan redentor.
Nicholas Berdiaev[1]
llega a la conclusión que el tiempo es de tres tipos: cósmico, histórico y
existencial. Para él, el tiempo cósmico es
el de los calendarios y relojes, calculado matemáticamente sobre la base del
movimiento alrededor del sol y simbolizado por el círculo. Describe al tiempo histórico como algo
calculado también por los matemáticos en términos de décadas, siglos y milenios
y simbolizado por una línea. Este tipo
de tiempo, para él se extiende hacia el
futuro y es irrepetible.
El tercer tipo, el tiempo existencial, continúa
diciendo Berdiaev[2] no
está sujeto a la medición matemática.
Considera que es caracterizado
por la intensidad de la experiencia y simbolizado por un punto, el movimiento
en profundidad. Este tercer tipo de
tiempo es, para Berdiaev "afín a la
eternidad, no teniendo distinción entre el futuro y el pasado, entre el fin y
el principio".
Estas distinciones y descripciones son útiles en
cuanto se reconoce que el tiempo en cualquier sentido está relacionado con la
eternidad, que el tiempo existencial es afín
a la eternidad, pero que el tiempo no debe confundirse con la
eternidad. El Nuevo Testamento no distingue
entre tiempo cósmico y tiempo histórico, pero sí distingue entre tiempo
cronológico (cro,noj ) y un tiempo oportuno,
sazón, cumplimiento o decisión (kairo,j).
El tiempo cronológico o histórico no se puede volver
atrás al igual que hacia delante, como es posible en el espacio. El tiempo histórico no permite detenerse o
volver atrás cuando el "no todavía" da lugar al "ya
no". En este sentido, es lineal, no
siendo ni cíclico ni reversible. Se
mueve hacia delante, pero se mueve hacia un fin.
El evangelio de Juan resalta la función que ocupa el
tiempo en la historia humana, la cual debe enfocarse en un propósito divino
específico. Es por esta razón que el
cristiano que está dentro del tiempo y el espacio debe entender que en Cristo
ya lo ha trascendido. Los padres de la
antigüedad en Israel "bebían de la roca espiritual que los seguía, y la
roca era Cristo" (
Aunque la eternidad y el tiempo están relacionados,
hay una diferencia cualitativa entre ambos.
Ambos son reales para Dios y para el hombre. La eternidad no es tiempo sin fin, como Marsh
y Brunner han argumentado contra
Cullmann[4]. Hay más que una diferencia cuantitativa
entre el camino de la existencia divina y el que nosotros conocemos en los
límites del tiempo.
Dios a través
de su revelación escrita ha manifestado que él es el Señor de los tiempos,
dándonos a entender que es un Ser eterno, como
indica Moisés en el Salmo 90:2
"Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios" Este pasaje indica que Dios existe en sí mismo
eternamente. Él es el origen y fuente
del ser. Sólo el tiene, dentro de sí
mismo el poder de ser.
Dios está por encima del tiempo; su
"presente" no es de los que "van esfumándose", así como el
"todavía no" se transforma en el "no más". Dios es el Señor del tiempo, "para quien
las distinciones de tiempo, tiempo-distancias no tienen significado, puesto que para él, no hay pasado ni
futuro; de allí que el salmista escribe:
"desde el siglo y hasta el siglo (o "desde siempre y hasta
siempre"), tú eres Dios" Por
esta razón, Cristo pudo decir:
"Antes que Abraham fuese, yo soy" (
Teológicamente,
hay confusión sobre el "todavía un poco", puesto que al hombre le es
difícil comprender las palabras de Jesús viviendo bajo los parámetros del
tiempo mundano, esto ha generado malas interpretaciones en cuanto al devenir de
las cosas reveladas.
Siendo el personaje central de la historia, Jesucristo, es evidente que los sucesos realizados en el tiempo y en el espacio se deben estudiar a la luz que él mismo brinda.