La Teología de la Reforma y La Secularización

Prof. Donald Smith K.     Seminario Evangélico de Lima.     31 de Octubre de 1996

Introducción

La Reforma Protestante ocurrió en Europa hace más de 450 años. En este movimiento que cambió el rumbo de la humanidad están las raíces de las iglesias evangélicas protestantes de hoy. El mundo ha cambiado mucho desde allí y cabe preguntar si la teología y práctica  de los cristianos de esa época son todavía relevantes. Estos cambios incluyen la transformación de las ciudades, la globalización y la secularización, considerados en estas tres conferencias.  

En 1500 solamente hubo 9 ciudades en Europa con población mayor de 100,000 habitantes.

Para 1700 el número había aumentado a 12.

Para 1800 las dos más grandes, Londres y Paris, habían pasado 500,000.

En 1900 hubo 7 ciudades con población mayor de 1'000,000 y 16 más con más de 500,000.

En 1985 hubo 17 ciudades en todos los continentes con más de 7'000,000 habitantes.   

Hoy este número es mayor y Lima ya ingresó al club también. Por esto  conocemos los problemas de la urbanización moderna de cerca, y el dasafío que plantean para la iglesia.

Desde la Reforma han acontecido revoluciones en la política, la tecnología, la industria, el transporte, las comunicaciones, la informática, y el pensamiento que han cambiado completamente el mundo. La iglesia cristiana ha crecido también y ahora está en todos los países del mundo. La Reforma protestante ha sido olvidado por la población en general y aún en las iglesias su teología es practicamente desconocida. ¿Será relevante todavía?

El mundo europeo del siglo 16 era un mundo religioso, y desde allí la sociedad ha experimentado un proceso contínuo y profundo de secularización. Podemos ilustrar esto con algunos datos de la historia de la ciencia. 

1543   Copérnico murió y se publicó su libro "De las Revoluciones de las Esferas Celestiales" que explicó su idea que los planetas giran alrededor del sol y no la tierra, como se creía desde Aristóteles.

1572   Tycho Brahe, astrónomo luterano, observó la "Nova", la apariencia de una nueva estrella y la primera evidencia que la teoría de Aristóteles, que en los cielos no hay novedades, porque es la esfera de lo divino, estaba equivocada.

1577   Brahe observó un cometa y describió con precisión su trayectoria, estableciendo una segunda pieza de evidencia en contra de la cosmovisión de Aristóteles.

1601   Brahe murió y fue sucedido por Kepler quien estableció una correspondencia con Galileo, el primer astrónomo en países católicos que se interesó en refutar la cosmología aristotélica.

1604   Galileo observó una segunda "Nova", estableciendo la tercera pieza de evidencia contundente en contra de Aristóteles.

1608   Lippershey inventó el telescopio en Holanda. Galileo hizo uno y comenzó a estudiar la luna y los planetas con el nuevo instrumento.

1609   El luterano Kepler publicó su "Astronomía Nueva" en la cual demostró la verdadera ley de las órbitas planetarias basadas en observaciones hechas durante décadas por Brahe. En contra de la teoría de círculos de Aristóteles, estableció que los planetas se displazan por curvas elípticas.

1610   Galileo publicó su libro "Mensajero de las Estrellas" con la interpretación de sus observaciones telescópicas. Observó cuatro satélites de Júpiter, relieve en la superficie de la luna, y las fases estacionales de Venus. Obligó a muchos a cuestionar la astronomía aceptada. ¿Cómo podrían los filósofos explicar bien los fenómenos celestiales si no los habían visto ni sospechaban de la existencia de lo que el telescopio revelaba?

1632   Galileo publicó su "Diálogo entre 2 grandes Sistemas Cosmológicos" juntando todos los argumentos en contra de las ideas medievales y griegas sobre los planetas. Galileo fue obligado por la inquisición a retractar sus opiniones y sus libros fueron prohibidos en países católicos, mientras sus opiniones circulaban libremente en países protestantes.

1650   El obispo irlandés Ussher publicó su "Cronología", obra maestra que recogió las discusiones de cien años de los estudios humanistas. La base fue el Antiguo Testamento y las obras de Josefo, Africano y Eusebio.

1682   Un cometa muy visible durante largo tiempo fue estudiado usando las nuevas ideas por el astrónomo inglés Halley.

1687   El inglés Newton publicó sus "Principios Matemáticos de la Filosofía Natural" explicando las leyes de la fuerza y movimiento, las órbitas de la luna y los planetas, la gravitación universal y las mareas de los océanos.

1705   Halley publicó su famosa predicción del retorno del cometa y calculó la fecha usando la matemática nueva y las teorías de Kepler, Galileo y Newton.

1728   Newton publicó su "Cronología de los Reinos Antiguos Modificada". Afirmó que no necesitaba la hipótesis de Dios para explicar las órbitas planetarias ya que no hubo lacuna en la demostración matemática, y usó esta matemática para confirmar la cronología del Antiguo Testamento y mostrar que los reinos hebreos eran anteriores a la civilización griega.

1750   El francés Bufón propuso la cifra de 75,000 años para la edad de la tierra, a base de observaciones del tiempo requerido para el enfriamiento de esferas metálicas calientes. Abandonó la    cronología bíblica y fue investigado por la inquisición que no logró castigarlo.

1758/59         El cometa anunciado por Halley regresó y convenció al mundo que la cosmovisión de Aristóteles estuvo equivocado.

1775   El filósofo Kant publicó su hipótesis nebular del origen del sistema solar.

1833   El inglés Lyell publicó sus "Principios de Geología". La obra comenzó con algunos capítulos que intentaron mostrar que el    obstáculo más grande al estudio correcto de la historia de nuestro planeta fue prejuicio teológico, creencia en la creación, creencia en el diluvio y adherencia terca a la cronología bíblica. Extendió la edad de la tierra a 600,000 mil años.

1859   El inglés Darwin publicó "Origen de las Especies". Fue influenciado por Lyell en la formulación de sus teorías.

1872   Darwin publicó "El Descenso del Hombre" afirmando la evolución del ser humano de un género animal.

1880   Con la difusión general de la teoría Graf-Wellhausen, la cronología del AT fue excluído del estudio de la Historia de Israel y se completó la secularización del estudio de la Historia Universal.

Estos datos muestran que la polémica de los reformadores en contra de la filosofía aristotélica creó un clima intelectual en los países protestantes que abrió el camino para la adopción de la nueva astronomía.  Los países católico-romanos la rechazaron, y en general se puede decir que la ciencia moderna floreció en los países que se emanciparon de Roma. El protestantismo y humanismo favorecían la libertad de reflexión, la investigación empírica y el debate sobre ideas nuevas. Estos datos muestran también que los científicos del siglo dieciocho conocían todavía la Bíblia, creyeron en el diluvio y la creación, y usaron todavía su cronología para fechar la historia universal. 

A pesar de esto, el clima intelectual del siglo XVIII muestra una inclinación marcada hacia la secularización. El humanismo terminó rechazando la autoridad bíblica que había dado fuerza y dirección a los reformadores. El protestantismo en general hizo una nueva alianza con el humanismo, y la tendencia secularizante en el humanismo removió el temor de Dios de la mente de muchos. Se abrió la puerta al evolucionismo, el materialismo, y el personalismo. Los intelectuales protestantes habían llegado a pensar en la misma forma que los griegos de la época pre-cristiana, a pesar de haber refutado contundentemente la cosmología aristotélica.

Conforme avanzaban los siglos dieciocho y diecinueve el hombre ilustrado se acostumbró a no creer en la autoridad bíblica. La costumbre de cuestionar la veracidad de la Bíblia se estableció en las facultades de teología, y pronto se contagió a la sociedad entera. El hombre había superado las supersticiones de su infancia intelectual. Ahora se podía organizar la vida pública segun criterios enteramente humanos: libertad, igualdad, fraternidad. Las monarquías con su recuerdo del pasado cristiano tendrían que desaparecer y un nuevo culto a la diosa de la razón podría remplazar el culto al Dios trino.

El hombre europeo, impulsado por el humanismo griego y su éxito contra los musulmanes, se infló de orgullo y comenzó a conquistar todo el resto del mundo.  Se confió en su ciencia, su tecnología, su maduréz política y su poder económico. Restringió su religión a los templos y las manifestaciones populares. Dios fue reducido a un concepto, y la Bíblia a una colección de mitos, leyendas e historias curiosas. En Italia el papado romano fue despojado de sus territorios y el país fue unificado bajo gobernantes seculares. El hombre llegó finalmente a la luna para pasearse y dejar la bandera de su gobierno allí, verificando con ojos propios lo que Galileo vio por primera vez hace 360 años.

Paradojicamente los últimos dos siglos también han visto la expansión a nivel mundial de la iglesia cristiana en todas sus formas. Notable ha sido la reafirmación de autoridad en la iglesia católico-romana, con la declaración de la infalibilidad papal. El hombre parece no estar conforme con sentirse solo en el universo a pesar de sus avances tecnológicos, y sus armamentos computarizados. No puede vivir sin religión, superstición y ceremonia. Cuando parecía total la victoria de lo secular sobre lo religioso, comenzó a brotar nuevamente lo religioso, y va aumentándose en fuerza con cada año en la actualidad. Nuestra generación está viendo el retorno de las religiones antiguas, el Buddhismo, el Gnosticismo, el Espiritismo y la Brujería.  Los cantantes de rock reciben sus premios Grammy en los EE UU diciendo gracias a Dios, pero no son cristianos.

Por más que quiere, el hombre no puede liberarse de la autoridad. Siempre habrá quien manda a los demás. Las autoridades seculares y religiosas siempre ejercerán el poder político, controlarán las grandes organizaciones y serán dueños de la ciudad, el campo y el capital.  El hombre moderno se deshizo de los reyes y surgieron los presidentes. Se libró de los ídolos del pasado y los remplazó con los ídolos del cine, de la música  y del fútbol. Se deshizo de los predicadores protestantes y reaparecieron los papas de Roma. El hombre moderno ha rechazado la autoridad de la Bíblia.  Como consecuencia directa, se ha condenado a vivir bajo tiranía en el estado, la iglesia,  la universidad, el trabajo y el recreo.  Ya no sabe qué creer y está dispuesto a creer todo.

 

La Secularización de la Civilización Cristiana 

El concepto de secularización viene de la distinción entre lo religioso y lo secular que era una característica básica de la cristiandad europea. Después del colapso del imperio romano la continuidad de la civilización llegó a depender de las iglesias y de los monasterios. Los pueblos bárbaros que invadieron la zona a lo largo de siglos practicamente acabaron con el sistema romano de ciudades. A la vez adoptaron la religión cristiana y protegían los monasterios. De esta forma los monasterios adquirieron un rol de gran importancia en la sociedad europea.

Los monjes con su vida apartada del resto de la sociedad llegaron a tener gran prestigio para los gobernantes y la población en general. En los monasterios estaba el conocimiento de las letras. Sus organizaciones se extendieron por toda europa y trascendieron la jurisdicción de cualquier gobernante. En la cabeza de todas ellas, en Roma, hubo una autoridad suprema, el vicario de Dios en el mundo, cuyos pies todo príncipe tenía que besar. 

Los religiosos incidieron fuertemente en la economía de los estados, eran dueños de grandes extensiones de terrenos,  educaban a los hijos de la nobleza, y controlaban gran parte de los pensamientos y sentimientos de la población en general. Se creía que el religioso estuvo más cerca de Dios que el secular,  y todos estaban de acuerdo.

En la alta edad media, con el desarrollo de monarquías fuertes, la multiplicación de ciudades y universidades, y la construcción de catedrales, el predominio de los monjes y monasterios fue desafiado. Una concepción más secular de la vida comenzó a aparecer. Esta tendencia secular encontró su apoyo más firme en el redescubrimiento del pensamiento y creación artística de los antiguos romanos y griegos pre-cristianos.

Poco a poco las personas educadas conocieron la filosofía de Aristóteles y Platón. Aprendieron a leer y escribir poesía y drama con temas no derivados de la teología cristiana. Los príncipes aprendieron a desafiar la autoridad de los papas y obispos, y el prestigio del saber pasó de los monjes religiosos a los humanistas seculares.

La reforma ocurrió cuando el humanismo secular estaba sacudiendo los fundamentos religiosos de la civilización europea. En España, la iglesia y el estado hicieron una nueva alianza en contra del humanismo y también en contra de la reforma protestante. Esta alianza tuvo tanto éxito que logró excluir casi en su totalidad a ambos de América Latina hasta la formación de las naciones modernas en el siglo pasado.

A comparación con la sociedad medieval europea las universidades peruanas, particulares y estatales, no tienen mucho lugar para lo religioso. La teología no se estudia en sus facultades y los religiosos casi no figuran entre sus docentes. Hoy el prestigio del saber está totalmente con los seculares y no con los religiosos, y este punto de vista está reflejado en las estructuras sociales y económicas. En los medios de comunicación, se dan a lo religioso solamente algunos minutos finales y se usa la imagen de monje para vender detergente y agua mineral.

Los Reformadores y la Secularización

Los reformadores vivieron en un momento crítico de la historia europea. El proceso de secularización estaba avanzando grandemente. Los miembros de la alta jerarquía eclesiástica vivían como príncipes seculares, subordinando lo religioso a sus negocios, ambiciones políticas y sensibilidades artísticas. Los monasterios habían descendido a tales niveles de ignorancia y corrupción moral que fueron objeto general de burla. Los papas de la época tomaron nombres de conquistadores griegos y romanos. La Bíblia estuvo encadenado en algunos escasos lugares escondidos, y sus contenidos encarcelados en el latín de los eruditos.

Lutero era monje de los más esforzados y disciplinados. Como supervisor distrital de su orden y Doctor de Bíblia de la universidad, protestó contra la negociación descarada que hacían los jerarcas con la piedad de los fieles. No quiso destruir la jerarquía sino volverla a su función religiosa. Quiso que todo monje, sacerdote y obispo conociera bien la Bíblia. Su deseo era reformar la iglesia y no desaparecerla. En todo esto estaba totalmente opuesto a la secularización.

Sin embargo, cuando llegó a ser evidente que la jerarquía no tenía la menor intención de remediar los males de la iglesia, Lutero no dudó en escribir a la nobleza animándoles a ellos a reformar las iglesias en su jurisdicción. Quiso abolir los votos monásticos del todo y promovió el matrimonio de los monjes y sacerdotes, casándose él mismo después de un tiempo. En todo esto estaba promoviendo agresivamente la secularización.

¿Cómo se explica tal actitud paradójica? Algunas acciones de Lutero promueven con energía lo religioso y otras promueven lo secular. Muchos contemporáneos no lo comprendieron. Quiso profundizar la vida religiosa y los religiosos intentaron matarlo. Hizo más que los humanistas para la educación de la población y publicó más libros que todos los humanistas juntos en el año 1520, sin embargo los humanistas se separaron de él cinco años después. A pesar de animar a los nobles a sublevarse contra las imposiciones de Roma, fue duramente criticado por los humanistas políticos quienes abandonaron en general la causa de la reforma.

La historia de la reforma protestante del siglo XVI muestra así que Lutero y los otros reformadores no son ni religiosos ni seculares. Para explicar esto, es necesario tomar una perspectiva distinta de la de los religiosos medievales y la de los humanistas del renacimiento.  

El cristianismo no nació en Roma medieval, sino en una provincia del Imperio Romano bajo emperadores educados en la filosofía y literatura de Grecia. La Roma imperial rechazó esa filosofía y literatura y se cristianizó formalmente en el año 381.  La filosofía y literatura de los cristianos fue una alternativa a las de los griegos y romanos. No se entremezclaban segun el apostol Pablo y los más destacados de los apologistas. Tertuliano lo expresó con su famosa pregunta: ¿Qué tiene que ver Jerusalén con Atenas? Agustín dedicó mucho tiempo durante quince años a refutar a los autores romanos y contrastar la milenaria ciudad de Roma con la eterna ciudad de Dios. Los teólogos que más apreciaron la filosofía griega fueron los más claros en decir que los griegos no fueron capaces ni de ver, ni de pensar las verdades elementales reveladas por Jesucristo.

Lutero y los demás reformadores eran conscientes de la polémica entre los primeros cristianos y los pensadores griegos. Sus obras incluyen numerosas y frecuentes citas de los padres, especialmente Agustín. Como los humanistas, ellos aprendieron griego, pero lo usaron para explicar, predicar, traducir y publicar el Nuevo Testamento. Para los humanistas secularizantes la fuente de autoridad estaba en sus modelos clásicos, y para los religiosos la fuente de autoridad estaba en el papado. Los reformadores rechazaron ambos y volvió el cristianismo a sus raíces en el Nuevo Testamento.

El cristianismo europeo osciló durante siglos entre lo religioso y lo secular, yendo del uno al otro y volviendo nuevamente. Los reformadores trascendieron esta polarización y colocaron como autoridad suprema la redescubierta Bíblia, encima de los decretos papales y las especulaciones de los filósofos. En algunos momentos los reformadores coincidieron con los objetivos de los religiosos más serios, y en otros con los de los humanistas más serios. Sin embargo su interés principal fue reformar la iglesia a la luz de la Bíblia.

 

Secularización y el Movimiento Evangélico Peruano 

Inmediatamente al producirse la independencia, comenzó a difundirse en el Perú libremente el pensamiento europeo en su forma protestante. Thomson, y décadas más tarde Penzotti, cumplieron labores decisivas en promover la lectura de la Bíblia en castellano. Sin embargo el pensamiento protestante impactó más en la vida política, las actividades económicas, y la ética social que en la iglesia y la vida religiosa. Durante el primer siglo después de la independencia, apenas se puede percibir la presencia de una iglesia evangélica en la vida pública del Perú.

Cuando Juan A. Mackay desarrollaba el Colegio San Andrés, y enseñaba filosofía en la Universidad de San Marcos, una de sus metas era romper la hegemonía del catolicismo romano sobre el sistema educativo. Escribía en el Mercurio Peruano en compañía de destacados humanistas, y cuando se relacionaba con José Carlos Mariátegui y Victor Raúl Haya de la Torre contribuyó a la consolidación de partidos políticos importantes. Siendo pastor, no se dedicó directamente a la formación de nuevas iglesias o a la reforma de la Iglesia Romana. Sus esfuerzos apuntaron hacia la secularización de la sociedad más que a la construcción de una iglesia.

Recién en la generación después de Mackay comenzaron a impactar las iglesias evangélicas en la sociedad peruana y hoy sigue creciendo el número de organizaciones evangélicas y su membresía. El enfrentamiento entre romanistas y protestantes de décadas anteriores se está remplazando con una atmósfera de reconocimiento mútuo y co-operación. Ambos lados se designan como evangélicos, cantan los mismos coros, estudian la Bíblia juntos y trabajan en los mismos proyectos comunitarios. Después de la caída del comunismo soviético el mundo está volviéndose nuevamente hacia lo religioso, y aún el darwinismo y el positivismo están en retroceso en una época pos-moderna y pos-científica.

A comparación con las actitudes de los reformadores, el liderazgo evangélico parece actuar con menos decisión y dirección. Grandes sectores del movimiento evangélico parecen estar contentos con seguir la corriente de eventos pasivamente. Una generación anterior se movía hacia lo secular y esta generación se mueve en el sentido opuesto, hacia lo religioso. Las perspectivas de un Lutero, que trascendían esta milenaria oscilación, están ausentes. La normatividad de las escrituras no está en el primer plano, sino el ecumenismo, la sensibilidad cultural, la acción solidaria con los pobres y la organización de cultos espectaculares. Parece que hace faltar un movimiento para reformar las iglesias evangélicas y volverlas a sus raíces. No se trata de oponerse simplemente a la tendencia de la época, sino de trascenderla al estilo de los reformadores, a la luz de la autoridad bíblica.

 

El Punto de Vista de los Reformadores

Cuando Lutero llegó a formular una propuesta para la reforma de la iglesia en 1520, fue divulgado inmediatamente por medio de tres pequeños libros. Cada uno fue dirigido a un sector distinto de la sociedad: los gobernantes, los teólogos y el hombre común. 

La llamada a la nobleza les invitó a tumbar los muros que protejían a la jerarquía, y a organizar concilios dirigidos por príncipes y no por papas. Propuso agenda detallada por si acaso faltaran puntos para debatir. Dirigió otro libro a los teólogos y eruditos sobre los sacramentos, en el cual demostró que la Bíblia establece solamente dos sacramentos mientras la iglesia enseñaba que eran siete. El tercer libro fue dirigido a los hombres en general como individuos y trata de la libertad del cristiano. A base de la Bíblia mostró que el hombre no es esclavo de nadie sino solamente de su Señor, pero por ser redimido por Jesucristo debe hacerse servidor de todos.

En estas obras se ve exactamente cómo el pensamiento de Lutero pudo trascender  el problema de oscilación entre lo secular y lo religioso. Adoptó los métodos de los humanistas y las herramientas que forjaron, pero apelaba a un principio de autoridad que trascendía su erudición. Propuso la reforma de la iglesia apelando a un principio de autoridad que trascendía el poder de los obispos y papas, y que estaba por encima de los decretos conciliares y las tradiciones eclesiásticas. Exhortaba a todos los cristianos a sacudirse y liberarse del dominio de cualquier tiranía religiosa o secular, pero recordaba al hombre que fue comprado por precio y pertenecía a Cristo debiéndole obediencia incondicional.

El principio de autoridad lo encontró en las escrituras. Las entendió como revelación divina y escritos inspirados por Dios. La palabra de Dios está por encima de la palabra de filósofos, eruditos, y príncipes seculares y religiosos.

Los demás reformadores compartían esta actitud hacia las escrituras. Casi cuarenta años después que Lutero escribió a los príncipes, Calvino publicó la última revisión de su 'Institución de la Religión Cristiana'. Comenzó la obra exponiendo que lo esencial para el hombre es conocer a Dios y a sí mismo, y que este conocimiento se adquiere solamente en las escrituras.

Los reformadores, de principio al fin de la reforma, vieron a la vida humana en la perspectiva de subordinación a Dios. Dios es soberano en la esfera secular y también en la esfera religiosa. Si promovían la independencia de los gobernantes seculares de la autoridad de la iglesia, no promovían la anarquía sino insistieron que los gobernantes rendirían cuenta a Dios por todas sus acciones. Si vaciaron los monasterios no fue para librar al hombre del servicio a Dios sino para reorientarle hacia una vida útil en el servicio de Dios y al prójimo. Si condenaban el baile y el teatro no es porque estaban en contra de la alegría humana sino que querían evitar el desperdicio de las energías y recursos en vanidades cuando tanta necesidad hubo en su alrededor del servicio constructivo a Dios y al prójimo.

 Los reformadores mostraron al movimiento protestante que la Bíblia en lengua común puede guiar al hombre a colocar toda su vida bajo la autoridad de Dios. Usaron la imprenta, las traducciones de la Bíblia y los libros y volantes para poner al hombre común directamente bajo autoridad de Dios. Exigían a los gobiernos a usar sus ingresos para establecer escuelas para que nadie quedara sin la posibilidad de leer la palabra de Dios.

A la medida que los evangélicos de hoy solamente hacemos más secular o más religiosa la vida, corremos el riesgo de devolver la sociedad al dilema milenario cuyos dos polos son el secularismo humanista sin conocimiento de Dios y la esclavitud bajo una casta religiosa que reserva el conocimiento de Dios para sí misma. Los principios de la reforma nos pueden orientar hacia someter todas nuestras actividades culturales y religiosas a la autoridad divina, y hacia restaurar las escrituras a su lugar debido, él de revelación divina normativa para todos los aspectos de nuestra vida.

 

Prof. Donald Smith Kennedy,

Seminario Evangélico de Lima