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LA HISTORIA DEL SEMINARIO EVANGÉLICO DE LIMA

 Esta monografía consiste en cuatro partes. La primera parte enfoca a los fundadores de la institución y sus inicios. La segunda parte resume la historia del desarrollo de la institución hasta el presente. La tercera parte comenta brevemente sus principios educativos, y la cuarta parte bosqueja sus perspectivas futuras. Se han intentado incorporar los temas e inquietudes principales de las lecturas asignadas [1] al diseño y desarrollo de esta monografía. Partes del material expuesto han sido usadas en exposiciones para diversas audiencias durante el último año.  

1. Los fundadores del Instituto Bíblico Peruano.

El Seminario Evangélico de Lima (SEL) comenzó en 1,933 por iniciativa de tres misioneros extranjeros, con el nombre Instituto Bíblico Peruano (IBP). Los tres eran A.M.Renwick, M.G.Aldama y R.B.Clark. [2] Renwick fue misionero de la iglesia presbiteriana escocesa The Free Church of Scotland (FCS) y director del Colegio Anglo-Peruano. [3] Aldama, sacerdote español convertido, fue traído al Perú por Juan Ritchie, [4] miembro de la misión británica The Evangelical Union of South America (EUSA) para ser pastor de la congregación central de la Iglesia Evangélica Peruana (IEP) en Lima. Clark era superintendente de la misión norteamericana The Christian and Missionary Alliance (CMA). La FCS, la CMA y la EUSA cooperaban estrechamente en fundar iglesias en la zona andina hasta 1,954 cuando la CMA se separó de la IEP. La CMA y la EUSA adoptaron los principios indígenos de Roland Allen. [5]

Ritchie de la EUSA había experimentado con programas de entrenamiento para pastores en distintas oportunidades desde 1,910, [6] pero los metodistas fueron los primeros a comenzar un instituto bíblico evangélico en el Perú en 1,921. El instituto IBP comenzó en 1,933 con un programa escolarizado de tres años, con siete meses de clases por año y la participación de ocho alumnos, todos varones e internados.

La CMA proveía la mayor parte de los fondos y fue nombrado como director del instituto su misionero R.B.Clark. La esposa de Clark y los hermanos Aldama y Renwick enseñaban. [7] También fueron profesores el monje boliviano convertido, W.M. Montaño. [8] El instituto IBP funcionó con estos arreglos, y con entre 10 y 15 alumnos, hasta 1,946.

2. La Asociación Instituto Bíblico Peruano y su desarrollo.

En 1,946 la CMA retiró su apoyo financiero del IBP se produjo una crisis que obligó al director a suspender las clases. Se decidió formar una asociación independiente de carácter interdenominacional para dar más estabilidad al instituto, y Ritchie de la EUSA fue el primer presidente de la Junta Directiva de la asociación. Clark de la CMA continuó como director. [9] Esta forma de organización permanece hasta hoy. La instancia fundamental es la Asamblea Anual de los asociados. Cada tres años esta asamblea nombra un Consejo Directivo y el consejo nombra y fiscaliza al rector. El rector es responsable del seminario y lo conduce a través de proyectos aprobados y supervisados por el consejo. El rector preside el Consejo de la Facultad, integrado por los profesores a tiempo completo. También organiza la administración y la promoción del seminario.

Cuando se abrió de nuevo el instituto, en 1,948, se abrió un segundo internado para ocho mujeres, quienes estudiaron juntos con quince varones. En 1,954 los misioneros Clark y Roffe tuvieron que decidir entre la CMA y el instituto y optaron por el instituto. Alex Jardine de la EUSA reemplazó a Clark como director, y para ese entonces el número de alumnos había aumentado a 45. La Junta Directiva logró comprar terreno y construir nuevos edificios para el instututo. Estos edificios fueron terminados para las bodas de plata en 1,958. [10]

En 1,962 se decidió comenzar a trabajar a nivel superior, es decir con el requisito de ingreso de educación secundaria completa, y para esto se creó el Seminario Evangélico de Lima (SEL). El programa original del instituto continuó paralelamente con el nuevo programa por más de una década, pero finalmente declinó y fue discontinuado, dejando dos programas: el Diploma en Teología de 3 años, y el Bachiller en Teología de 4 años. Los primeros tres bachilleres se graduaron en 1,964. [11]

Al finalizar la década el seminario tenía 30 estudiantes,  de una docena de organizaciones eclesiásticas distintas. Otras misiones se incorporaron a la asociación: la Misión Andina Evangélica (MAE, parte de la SIM), la misión norteamericana TEAM, la RBMU, la misión de la Iglesia Evangélica Libre de los Estados Unidos, y una misión presbiteriana norteamericana que hoy es parte de Mission to the World de la PCA.

Otro paso importante se tomó en 1,972 con el nombramiento del Dr. Hector Pina como rector. Pina obtuvo su doctorado en educación de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica de Lima y un fruto importante de sus contactos en el ámbito académico y político fue el reconocimiento oficial del SEL, por Decreto Supremo en 1,985, como Escuela Superior de Teología. [12] El nuevo estatus permitió al SEL dar el título Profesional de Teología a nombre de la nación peruana. Este privilegio fue dado también al seminario de las Asambleas de Dios.

Se crearon dos programas nuevos para acompañar al diploma y el bachillerato: Seladis, un ciclo de estudios de verano que se completa en cinco años, y la Licenciatura en Misiología, a nivel postgrado. En 1,989 hubo más de 100 estudiantes entre los programas de bachiller y licenciatura. [13] Durante la década de los ochenta se construyó un edificio nuevo para la biblioteca, con auditorio, aulas y oficinas para profesores. También se construyeron cuatro viviendas para estudiantes casados.

En la segunda mitad de la década de los ochenta, el diploma prácticamente desapareció cuando la gran mayoría de los estudiantes optó por el bachillerato. En el bachillerato se ofrecían tres especialidades: Literatura Bíblica, Misiología y Estudios Pastorales, y en estos años apareció una marcada tendencia entre los estudiantes para optar por Misiología y Estudios Pastorales. Como consecuencia, la especialidad de Literatura Bíblica quedaba cada año con menos alumnos. También apareció una actitud exagerada de independencia de parte del Departamento de Misiología. Fue época de grandes tensiones en la sociedad peruana por causa de los problemas relacionados con el terrorismo y la hiperinflación, y el seminario también las vivió. Hubo enfrentamientos internos entre grupos en el cuerpo estudiantil y también en la facultad.

En el año 1,990 se produjo finalmente una crisis en la facultad que resultó en el retiro de un grupo de profesores del Departamento de Misiología. [14] Las consecuencias incluyeron la clausura de la Licenciatura en Misiología, la renuncia del rector y la reorganización del bachillerato. Esta crisis, y la situación económica dificil causado por la hyperinflación y el “Fujishock” aplicado a la economía para controlarla, impactaron tan seriemente al SEL que se perdieron dos tercios de los estudiantes. [15] El misionero alemán Jürgen Ehrich de la MAE sucedió al Dr. Pina como rector del SEL y sirvió en este puesto hasta su retiro por motivo de salud en 2,002. Fue sucedido en su turno por Donald Smith, misionero escocés de la FCS.

La recuperación de la situación de crisis fue lenta pero se logró, con la bendición del Señor. En 1,994 se creó un programa de estudios nocturnos y cuatro años después se creó un nuevo programa de licenciatura. Hoy el SEL tiene 73 estudiantes en el bachillerato, 39 en el programa nocturno, 31 en Seladis y 6 en licenciatura. [16] Sin embargo, los números de estudiantes no llegan todavía a superar los números que asistían al final de la década de los ochenta. Al otro lado hay más definición y coherencia en los programas ofrecidos.

3. La Filosofía Educativa del Seminario Evangélico de Lima.

Hasta hoy se ha mantenido el propósito original del instituto IBP de preparar pastores y otros líderes para todas las iglesias evangélicas en el Perú. En su estatuto original la asociación adoptó una breve declaración de fe [17] resumida en siete puntos de doctrina evangélica imprescindible. Esta declaración de fe sigue vigente. Todos los profesores la tienen que firmar y permite articular lo esencial de la fe sin impedir la cooperación interdenominacional.

Un cambio significativo ha ocurrido paulatinamente en el internado a lo largo de los años. En los primeros años la mayoría de los estudiantes se internaba. Hoy solamente alrededor de 12% de los estudiantes son internos.

 Desde el inicio, se ha requerido que los profesores del SEL fueran activos en la obra del evangelio. De igual manera se exige a los estudiantes del programa de grado que cumplan con prácticas ministeriales en sus congregaciones locales durante todo el tiempo que dure sus estudios.

A la luz de la historia de las instituciones de educación cristiana en general, se puede concluir que el SEL es mucho más un centro de preparación teológica que una escuela de educación cristiana. Los profesores hacen un esfuerzo constante para resistir el avance de las influencias negativas de la ilustración europea y las diversas formas del humanismo secular derivadas de ella. A la vez se esfuerzan para promover la reflexión crítica y la investigación disciplinada y equilibrada.

El estudio de la Biblia como regla de fe y de vida es el centro del currículo. Se da importancia también al culto y a la oración y se interrumpen las clases a media mañana para un breve devocional. Todos los profesores y alumnos son también miembros de grupos de confraternidad y oración, y cada clase comienza con oración.

El instituto IBP tuvo un lema pastoral “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” (II Ti.2:15). [18] Sin dejar este lema, se adoptó otro más cuando se fundó el seminario en 1,962. La intención era ahora, más que nunca, preparar pastores con un nivel académico alto, capaces de combatir los ataques intelectuales en contra de las bases de las convicciones evangélicas, provenientes de la Iglesia Católicorromana, el mundo secular y algunas facultades de teología de europa y los países del norte. El nuevo lema fue también un texto paulino “… puesto para la defensa del evangelio …” (Fil.1:17).

La filosofía educativa interdenominacional se refleja claramente en la composición del cuerpo estudiantil, del cuerpo docente y del cuerpo directivo. La gran mayoría de los alumnos actuales son peruanos, pero entre los profesores y sus esposas hay ciudadanos de Perú, Honduras, Costa Rica, Canadá, Suiza, Alemania, Gran Bretaña y China.

Como principio rector, se intenta aplicar el antiguo principio evangélico, expresado en los credos y confesiones históricas, que las sagradas escrituras se constituyen en regla de fe y de vida para los líderes cristianos y sus iglesias e instituciones. La crisis del año 1,990 se produjo principalmente porque los profesores del Departamento de Misiología, con la aprobación pasiva del Consejo de la Facultad, cambió el énfasis del programa postgrado a estudios socio-religiosos. Se introdujeron también estos estudios, en gran cantidad, al currículo del bachillerato en los variantes de Teología Pastoral y Misiología. El cambio de énfasis fue popular y se atraían mayores números de estudiantes al SEL. Sin embargo, menos estudiantes que antes se dedicaban al estudio de la Biblia y de los idiomas bíblicos originales. Esta problemática polarizó la facultad y la directiva respaldó la posición conservadora. La decisión de la directiva frustró las aspiraciones de los profesores que promovían los estudios socio-religiosos y se retiraron del SEL para formar su propia institución.

Mirando la larga historia de la educación cristiana, el SEL tiene algunas de las características de los monasterios y conventos, especialmente para los estudiantes internos quienes comparten toda su vida en comunidad. En el SEL se intenta evitar el escolásticismo en todas sus formas y la identidad teológica es marcada claramente por la adhesión a los principios clásicos de la iglesia de los primeros siglos y de reforma protestante del siglo XVI. Hay un constante esfuerzo para evitar las influencias negativas de la ilustración y las diversas formas del humanismo secular derivadas de ella que afectan tanto hoy la mentalidad de los intelectuales.

Se ha dado preferencia siempre a los que Dios ha llamado a la obra pastoral y que provienen de iglesias de escasos recursos económicos, ayudándoles con becas. Se ha dado preferencia también a los pastores en ejercicio que desean actualizarse y se intenta cultivar una mentalidad reflexiva y crítica en todos los alumnos equipándoles para enfrentar los múltiples desafíos de las teologías y filosofías contemporáneas.   

Con la excepción de sus primeros trece años, el SEL siempre tuvo una  participación significativa de mujeres en su cuerpo estudiantil. A partir de 1,946, la tercera parte de los estudiantes eran mujeres. La proporción de mujeres a hombres ha fluctuado a través de los años y no ha sido igual en todos los programas. Hoy un poco más de veinte por ciento de los estudiantes son mujeres. Desde el inicio el IBP tuvo apertura limitada a la participación de mujeres en su plana docente, y se mantiene así hoy. No han habido mujeres en los órganos de gobierno, pero no están formalmente excluídas. Casi todo el personal administrativo y de apoyo académico hoy son mujeres.

4. El Futuro del Seminario Evangélico de Lima.

Nuestros centros de educación teológica no están exonerados del impacto de lo que ocurre en la sociedad. En el campo de la educación teológica en el Perú se vive una situación compleja que cambia constantemente. Cada organización tiene su propio centro de educación teológica. En el SEL tenemos una lista de contactos con más de 60 escuelas teológicas que funcionan en nuestro alrededor.

Cada institución busca tener ventajas a comparación con las demás y se ha desarrollado una competencia comercial entre seminarios e institutos. Hay una variedad grande de ofertas educativas, de todo precio, y promovidas con las técnicas del marketing de acuerdo a los recursos del organizador.

¿Cómo responder a esta situación sin caer en un pragmatismo total? La crisis grave del año 1,990 ocurrió en parte porque el SEL cambió  sus currículos al gusto del cliente. Pronto resultó que el cliente promedio no quiso esforzarse en dominar los idiomas bíblicos y optó por los caminos más suaves que se habían abierto entre los temas sociológicos, psicológicos y prácticos. En el reajuste que siguió, la mayoría de las materias sociológicas y antropológicas fueron eliminadas de los currículos. Tal vez se exageró en esta purga y se tendrá que seguir buscando el equilibrio entre ser actuales y ser fieles a las escrituras.

Descubrimos que ciertos aspectos de la institución no son modificables si vamos a cumplir con nuestra misión. No podemos abandonar los productos tradicionales para invertir nuestro capital en otras líneas novedosas y atractivas. Tenemos que pulir nuestra antigua línea de producción y el contenido del paquete educativo tiene que mantenerse centrado en el dominio de las escrituras si pretendemos orientar eficazmente a los predicadores y líderes de las iglesias.

En el SEL estamos intentando a aprender cómo conseguir el equilibrio entre mantener la integridad del producto educativo y lograr la creatividad en el modo de presentarlo. Hemos iniciado un proceso de rediseño de los programas, que incluye la implementación de un año de estudios pre-teológicos, la mejor coordinación de las alternativas a nivel diploma, el mejoramiento del currículo del bachillerato y el desarrollo de un programa de maestría. A la vez nos hemos lanzado a desarrollar la facultad y estamos buscando crear enlaces con los demás centros de educación teológica y con las iglesias.

Queremos aprender la cooperación y colaboración más que la competencia agresiva, y estamos esforzándonos para crear confraternidad y diálogo en vez de enfrentamiento. Muestra de este esfuerzo es la creación, en Mayo de 2002, de la Fraternidad Evangélica Peruana de Instituciones de Educación Teológica. Esta fraternidad agrupa más de la tercera parte de las instituciones evangélicas de educación teológica en el Perú y es presidida por el rector del SEL. Realiza eventos como la jornada para estudiar la problemática de los bajos niveles de comprensión de lectura en el Perú y la Escuela para Directores, con el apoyo del Overseas Council International y la Asociación Evangélica de Educación Teológica en América Latina (AETAL).

En el SEL estamos buscando cómo reinventar el negocio de la educación teológica para los nuevos tiempos sin sacrificar nuestra misión histórica de enseñar las sagradas escrituras, y sin quedarnos atrás en cuanto a conocimientos, metodologías y tecnologías. El futuro nos presenta grandes desafíos y los enfrentamos confiando en el Señor, convencidos que estamos promoviendo una obra valiosa y duradera a favor de las futuras generaciones de evangélicos de nuestro país.

 

Donald Smith Kennedy,

Rector,

Seminario Evangélico de Lima.

Enero de 2004.

BIBLIOGRAFÍA

Clark, R.B. y Jardine, A. et al, Bodas de plata 1933-1958 (Lima, Perú: Instituto Bíblico Peruano, 1958) 

Declaración de Fe del Seminario Evangélico de Lima, 30 de enero de 2004,  <http://www.sel.edu/declaración de fe>

Documentos del Consejo Directivo, Consejo de la Facultad, Oficina de Registro y Rectoría del Seminario Evangélico de Lima.

Hamel, G. “El final del progreso” en Liderando la revolución (Traducido por J.C. Nanetti, Bogotá: Norma, 2000)

Kessler Jr., J.B.A. A Study of the Older Protestant Missions and Churches in Peru and Chile (Goes, Holland: Oosterbaan & le Cointre N.V., 1967)

MacPherson, J.M. At the Roots of a Nation – The Story of San Andrés School in Lima, Peru (Edinburgh, Scotland: The Knox Press, 1993)

Pearson, B.H. El monje que resucitó (Cochabamba, Bolivia: Dr. Walter Roland Montaño Piper)

Reed, J.E. y Prevost, R. A History of Christian Education (Nashville, Tennessee: Broadman & Holman Publishers, 1993)

[1] J.E. Reed y R. Prevost, A History of Christian Education (Nashville, Tennessee: Broadman & Holman Publishers, 1993) y G. Hamel, “El final del progreso” en Liderando la revolución (Traducido por J.C. Nanetti, Bogotá: Norma, 2000)

[2] R.B. Clark, “Una reseña histórica”, Bodas de plata 1933-1958 (Lima, Perú: Instituto Bíblico Peruano): 3-5.

[3] J.M. MacPherson, At the Roots of a Nation – The Story of San Andrés School in Lima, Peru (Edinburgh, Scotland: The Knox Press, 1993): 60-76.

[4] J.B.A. Kessler Jr., A Study of the Older Protestant Missions and Churches in Peru and Chile (Goes, Holland: Oosterbaan & le Cointre N.V., 1967): 148.

[5] Kessler: 194-205.

[6] Kessler: 92, 168, 179, 180.

[7] R.B. Clark, “Una reseña histórica”, Bodas de plata 1933-1958 (Lima, Perú: Instituto Bíblico Peruano): 3.

[8] B.H. Pearson, El monje que resucitó (Cochabamba, Bolivia: Dr. Walter Roland Montaño Piper): 84-86.

[9] Libro de actas de la Junta Directiva IBP, Seminario Evangélico de Lima.

[10] Clark: 3.

[11] Oficina de registro, Seminario Evangélico de Lima.

[12] Oficina de la rectoría, Seminario Evangélico de Lima.

[13] Oficina de registro, Seminario Evangélico de Lima.

[14] Carta abierta de los profesores de misiología, y actas del Consejo Directivo, Seminario Evangélico de Lima.

[15] Oficina de registro, Seminario Evangélico de Lima.

[16] Oficina de registro, Seminario Evangélico de Lima.

[17] Esta base de fe se puede ver en <www.sel.edu/declaración de fe>, 30 de enero, 2004.

           [18] A. Jardine, “El lema del instituto.”, Bodas de plata 1933-1958 (Lima, Perú: Instituto Bíblico Peruano): 2.

 

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