CRITICA DEL LIBRO

Comunión y comunidad: La teología del Nuevo Testamento

Publicado en inglés como: New Testament Theology: Communion and Community, Philip E. Esler, MI: Fortress, 2005, 366 pp  

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1. Introducción
2. Contenido
3. Fortalezas
4. Debilidades

1. Introducción

Para los que están trabajando en la cultura católica, este libro les hace pensar, por que ofrece una justificación hermenéutica y teológica para la comunión de los santos. Es decir, de la posibilidad de conseguir ayuda de Dios por medio de otros cristianos aunque esten muertos.

No es justo decir que este es el tema de todo el libro. En su mayoría se trata de hermenéutica más que de teología. Su enfoque está sobre la interpretación del Nuevo Testamento vista como una comunión con los autores de sus libros. El título del último capítulo sobre Romanos resume su contenido: Historia, hermenéutica y comunión.

2. Contenido

El autor aborda el problema importante de cómo los que son muertos, por ejemplo Mateo o Marcos, podrían hablar a cristianos hoy. Esto es un problema de hermenéutica. ¿Solamente se posen los pergaminos antiguos y MSS para analizar las reglas literarias (así parece la hermenéutica bíblica tradicional)? ¿Se tiene en el texto el significado de lo que el lector debe cumplir con su propia intervención (Barthes, Derrida)? ¿Es el texto una parte integral del canon con una teología determinada (Childs)?

Esler razona que el intento del autor es válido y así que el va en contra de la hermenéutica contemporánea de, por ejemplo, Gadamer y Ricoeur. Él utiliza un acercamiento que es comprensivo de los actos de habla (teoría de Austin) y a la idea de Bakhtin de dialógico (comunicación con fuentes múltiples), más que una monológica verdad (comunicación con una sola fuente).

Mirando al Nuevo Testamento el autor refleja que sus documentos son de la comunidad y fueron compartidos oralmente. El resucita la hermenéutica de Schleiermacher y su método de interpretación. Su entendimiento de Schleiermacher no es en la forma tradicional, siguiendo a Dilthey, porque el intérprete debe entrar en la mente del autor y entender el texto mejor que él, aún en términos del deseo del escritor para entrar en una relación con sus lectores. Esto es la manera de interpretar los textos del NT, como por ejemplo, el caso de la relación entre Pablo y los Corintios en 1 Cor. 10-14 .

El asunto de cómo los escritores pueden comunicarse con nosotros, es también a un cierto grado un problema teológico. Esler sigue la posición de Stendahl, ‘quien propuso una “teología que conserve historia como categoría cargada teológicamente” (p 36). Este ajuste histórico de la teología es también un ajuste cultural. Tal cultura es distante y entonces difícil de apreciar. Se necesita algo más como ayuda.

Considerando el tema teológico de la comunión, Esler examina pasajes tales como Hebreos 11 y razona que en base de ellos es el potencial para una comunión verdadera con los personajes bíblicos hoy. Las implicaciones de esto son notables. Por ejemplo, en el caso de Romanos, donde Pablo habla a nosotros hoy sobre el problema de la tensión interracial por medio de su experiencia de las tensiones entre los judíos y los Gentiles.

Lo qué dice Esler hace pensar: es la defensa de un acercamiento más tradicional a la hermenéutica, la lectura de las escrituras del Nuevo Testamento en su contexto histórico, y los principios bíblicos aplicados al mundo contemporáneo. En varias maneras la sección que trata de la comunión con los santos resuena con los evangélicos: el sentido de ser parte de la familia de Dios, y la comunión que se experimenta en la cena del Señor. Es un pensamiento que hace reflexionar cuando se dice que Mateo y Marcos están incluidos en esta familia.

Pero si extiende esto para anticipar una intervención personal antes de Dios de parte de los muertos, esto trae a una arena considerable de discusión teológica. Tal concepto será atractivo a los que aceptan las doctrinas de la Iglesia Católica o de la Ortodoxa. Aún para los protestantes el asunto genera preguntas teológicas múltiples: ¿Cómo están los límites entre los vivos y los muertos? ¿Qué papel juega Cristo como intercesor? ¿Qué funciona tiene el Espíritu Santo en la lectura de la Biblia?

La publicación es desafiante. Es refrescante pensar en la hermenéutica como una relación con el autor. Pero cuando se extiende esto para abogar la práctica del intercesión de los santos, como también propone Karl Rahner, el libro no convence.

Evaluación

3. Fortalezas

1. Aborda el tema de la importancia de la relación y comunión con otros cristianos, y especialmente con los autores del Nuevo Testamento.

2. Demuestra con eficacia las debilidades de la hermenéutica postestructuralista y de la crítica del canon, y propone la intención del autor para la interpretación del texto y la aplicación de los principios teológicos derivados del texto.

3 Destaca la comunicación como la esencia de la práctica cristiana, por encima del estudio solitario de la Biblia.

4. Debilidades

1. El desarrollo teológico del tema no es adecuado. El último capítulo sobre la comunión de los santos con base en Romanos, que debería haber sido el más convincente, es débil. Al acabo parece que simplemente justifica la aplicación de los principios bíblicos hoy.

2. El título del libro es engañoso. La mayoría de lectores potenciales lo tomarán como una obra dedicada a la teología del Nuevo Testamento. Mientras que el libro principalmente destaca la hermenéutica y la comunicación personal.

3. El autor trata de justificar la doctrina de la intercesión por los santos. En su metodología él ignora los varios asuntos teológicos del Nuevo Testamento que entran al debate.

David E. C. Ford,   docente,   Seminario Evangélico de Lima,   Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia