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La propuesta de hermenéutica contextual de René Padilla:

su aplicación al currículo del Seminario Evangélico de Lima.

Donald Smith Kennedy, Rector, Seminario Evangélico de Lima
noviembre del 2,004.

1. Introducción 

Pocos autores evangélicos han escrito en castellano sobre la hermenéutica. Uno de estos pocos es el Dr. C. René Padilla. El Dr. Padilla ha traído los resultados de reflexión seria en el mundo académico a círculos evangélicos latinoamericanos y ha ayudado a los evangélicos pensantes a reflexionar sobre muchos temas. Algunas de sus propuestas han parecido demasiado radicales para muchos y han resultado controversiales. René Padilla es uno de los pocos teólogos que ha contribuido no solamente a la reflexión teológica latinoamericana, sino a nivel mundial.

Las obras del Dr. Padilla han sido leídas durante décadas por estudiantes y profesores del Seminario Evangélico de Lima y él ha enseñado en nuestras aulas. En cuanto a la hermenéutica, el capítulo dos de su libro “El Evangelio Hoy” de 1,975, ha sido una lectura obligatoria para los estudiantes del curso de historia de la hermenéutica a nivel de bachillerato y también de postgrado. Este ensayo es una breve evaluación de su propuesta de hermenéutica contextual.
 

2. Reseña del artículo “Hacia una hermenéutica contextual”

El artículo tiene tres secciones. La primera enfoca tres formas de interpretar las escrituras, la segunda explica el círculo hermenéutico y la tercera expone brevemente una propuesta de cómo contextualizar el evangelio. Los tres enfoques de interpretación mencionados son: la comprensión intuitiva, la comprensión gramático-histórica y la comprensión contextualizadora.

Las descripciones dadas de estas tres maneras distintas de leer las escrituras son abstracciones. Para el lector o predicador evangélico típico, en la práctica, no se utiliza exclusivamente solo una de las tres formas de interpretación sino las mezclamos. Entendemos intuitivamente las escrituras y aplicamos sus enseñanzas en forma empírica y personal. A la vez nos esforzamos para comprenderlas con la información histórica, gramática y literaria que tenemos, y también intentamos a contextualizar, de la mejor manera posible, nuestras interpretaciones. Los patrones de interpretación que describe el autor nos ayudan a analizar nuestra manera de interpretar las escrituras y reflexionar sobre la efectividad y relevancia de nuestras interpretaciones.

La descripción del círculo hermenéutico intenta a explicar el proceso de reflexión que interviene entre el acto de comenzar a asimilar información de las escrituras y la reflexión que explicita nuestra interpretación de lo leído. La interacción entre la mente del lector y el texto que lee es dinámica y el autor la describe en términos de un círculo de retroalimentación que se repite constantemente. El lector concreto en su contexto cronológica y temporalmente localizada contempla toda la información que recibe a través de los filtros de su cosmovisión particular. Cuando lee las escrituras lo que lee es también visto a través de su cosmovisión particular. Sin embargo lo leído allí comienza a producir una reflexión teológica que modifica su cosmovisión y cuando vuelve a mirar las escrituras su cosmovisión ha sido alterado por la nueva reflexión teológica y el proceso se repite muchas veces, en forma circular.

El concepto del círculo hermenéutico es adaptado por el autor de varios escritores de escuelas teológicas diversas del mundo académico. El círculo hermenéutico intenta describir el proceso que ocurre en la persona cuando asimila información por la lectura. Este proceso no se aplica exclusivamente a la lectura de las escrituras sino a todo proceso de leer. El círculo hermenéutico Intenta a tomar en cuenta el proceso físico y fisiológico del ingreso de información escrita al cerebro, la interacción de esta información nueva con los patrones de cosmovisión y cultura previamente establecidos en la memoria, la formulación de reflexiones nuevas provocadas por la lectura y la repetición del proceso con la decisión de seguir asimilando más información nueva de la lectura.

El círculo hermenéutico intenta explicar una realidad. Analiza el proceso cíclico de lectura, reflexión, aprendizaje y más lectura que se va repitiendo mientras dura la actividad de leer y la reflexión sobre lo leído. Cada persona establece un círculo hermenéutico entre su cerebro y el texto cada vez que lee algo y el proceso cíclico se repite muchas veces durante cada minuto que dura la lectura. Es una realidad fisiológica y biológica que incluye el proceso físico de ingreso de información a través del ojo al cerebro en forma de patrones de luz e impulsos eléctricos, y a la vez incluye la codificación de esta información en la memoria y la reflexión posterior sobre ella que acondiciona el acto de seguir leyendo. No es posible decir que el círculo hermenéutico es un concepto liberal de por sí, como algunos críticos han dicho, ya que el proceso ocurre universalmente en todo lector cuando lee cualquier texto.

Los elementos discutibles están en la aplicación del concepto a la formulación del pensamiento teológico en la mente del lector. La discusión de Padilla reconoce la importancia del círculo hermenéutico, pero su discusión del concepto es breve y muy incompleta. En vista que el documento leído es solamente un artículo, se podría tomar por sentado que indica un acercamiento general al problema hermenéutico, pero no pretende ser ni exhaustivo ni completo.

Para lograr un análisis más completo sería necesario preguntar más allá del análisis del Dr. Padilla sobre varios puntos que incluirían, por ejemplo, los que se mencionan a continuación. Sería necesario preguntar cómo es la interacción de la cosmovisión del autor del texto y la cosmovisión del lector. Sería necesario preguntar cómo la cultura, la experiencia personal y los caprichos del lector afectan su comprensión de lo que lee. Sería necesario también preguntar cómo la lectura de las escrituras difiere de la lectura de otros escritos y en qué es similar. Además sería necesario preguntar cómo interactúa el propósito del autor del texto con el propósito del lector en leerlo. Finalmente sería necesario preguntar qué tiene que ver Dios con el proceso de creación, transmisión y traducción de los textos bíblicos y con el proceso de lectura y reflexión teológica que ocurre en el lector creyente. Estos y otros elementos más deben entrar a la discusión del círculo hermenéutico.

La exposición del Dr. Padilla no aclara muy bien el concepto de ‘Palabra de Dios’. A veces parece referirse a la persona eterna que se encarnó en el hombre Jesús y a veces parece referirse al texto bíblico. Este punto requiere aclaración y mayor discusión especialmente a la luz del uso que los teólogos neo-ortodoxos han hecho de estos conceptos. Ambigüedad sobre estos temas no ayuda la causa evangélica y socava la autoridad de las escrituras como regla de fe y de vida para los creyentes.

Otro punto que requiere mayor clarificación es el concepto de la fusión de horizontes del texto y del lector. Dr. Padilla no provee en su artículo una descripción clara de esta metáfora y el lector queda en duda si lo está usando en el mismo sentido que los académicos que hicieron famoso el concepto o si lo está utilizando en un sentido más evangélico. Ambigüedad sobre este punto expone la hermenéutica evangélica al riesgo de reducirse a una simple lectura sociológica, antropológica, política, psicológica o filosófica de los textos bíblicos.

La discusión de contextualización en la tercera parte del artículo es breve y su centro es el concepto de encarnación. Según el Dr. Padilla, el mensaje evangélico tiene que encarnarse en cada cultura en forma nueva y específica como el Hijo eterno de Dios se encarnó en el judío palestino Jesús del primer siglo. Esta explicación parece insatisfactoria por varias razones. Por ejemplo es evidente que el Hijo eterno de Dios se encarnó una vez en un contexto cultural particular y único, pero no vuele a encarnarse vez tras vez en cada contexto cultural distinto donde se predica el evangelio.

El concepto de la encarnación del evangelio, un mensaje, es necesariamente diferente de la encarnación de una persona divina en una cultura humana. El Dr. Padilla se acerca a afirmar que el evangelio no es un mensaje teológico que se traduce de su expresión inicial en el griego del Nuevo Testamento a otros idiomas, sino una forma de vivir que sería distintivo y único para cada contexto cultural. Su exposición podría dar la idea que no reconoce elementos transculturales o universales en el contenido del evangelio. Esta y otras ambigüedades en la exposición le restan valor y precisión.

En resumen se podría decir que este artículo plantea un desafío real e importante a los evangélicos a reflexionar seriamente sobre la hermenéutica a partir de los conceptos del debate académico contemporáneo. En esta tarea el Dr. Padilla es un pionero y ha señalado certeramente un campo de estudio esencial. Por otro lado a su exposición le falta clarificación de conceptos claves y le faltó también señalar con más claridad la dirección a seguir si los evangélicos no van a ser simples seguidores de las ideas de los académicos seculares.

Que esta falta de claridad no se debe solamente a la brevedad del artículo leído lo muestra lo constante de la manera de exponer esta materia de parte del Dr. Padilla a través de los años. Se mantuvo esencialmente el mismo esquema de exposición del problema hermenéutico, con los mismos argumentos, en el capítulo dos del libro “El Evangelio Hoy” de 1,975, en el artículo bajo consideración de 1,983 y en separatas publicadas para la Asociación de Grupos Evangélicos Universitarios del Perú de 1,989. 

3. Los cursos de hermenéutica en el currículo del SEL 

En el currículo vigente del programa Profesional de Teología del SEL hay solamente un curso de hermenéutica general. Este curso sigue los lineamentos tradicionales de la clasificación de las formas literarias y otras consideraciones comunes al estudio de la interpretación de la Biblia. Hace algunos años se creó un segundo curso de hermenéutica que repasa la historia de la interpretación bíblica. Debido a dificultades en cuanto al registro de nuevos cursos como parte del programa oficial reconocido por el Ministerio de Educación, este curso se dictó durante tres años y pasó a ser curso adicional a los cursos oficiales. Pronto se descubrió que no se podía cargar a los estudiantes con cursos adicionales y el curso pasó a ser parte del programa postgrado. Actualmente se ofrece cada segundo o tercer año.

El contenido de este curso enfoca los siguientes temas:

La alegorización en la primera iglesia – ejemplos de San Agustín.
El uso de las escrituras en la época medieval.
La nueva actitud de los humanistas hacia los documentos antiguos.
La hermenéutica de los reformadores protestantes.
La hermenéutica romanista: Trento, Vaticano I y II.
La hermenéutica crítica académica moderna.
La hermenéutica de contextualización.
La hermenéutica evangélica contemporánea. 

El trabajo del estudiante consiste de la lectura, con reportes, de documentos fuente, discusión en grupo con el profesor del curso y los compañeros de clase, y una monografía final. El texto leído para la unidad sobre hermenéutica de contextualización es el capítulo dos del libro del Dr. Padilla “El Evangelio Hoy” con título ”La contextualización del evangelio” escrito en 1,975.

Ya que se está reformando actualmente el currículo, la hermenéutica se enseñará, a partir del próximo año, a través de una serie de cursos que tiene la siguiente secuencia:

Texto y canon de la Biblia.
Hermenéutica bíblica.
Exégesis en castellano.
Introducción a los idiomas bíblicos. 

Esta secuencia pertenece a los cursos del Diploma de estudios pastorales, y para los que continúan al bachillerato, será seguida por un semestre que incluye tres cursos que contribuirán a la profundización de los conceptos hermenéuticos: Estos cursos son:

Crítica y teología del Antiguo Testamento.
Crítica y teología del Nuevo Testamento.
Introducción crítica a la teología.   

Estos cursos en su conjunto proveen la plataforma para seis cursos de libros bíblicos y tres cursos de teología. Uno de los cursos de teología incluye el estudio de la hermenéutica contemporánea. Los objetivos del cambio de currículo incluyen integrar más el estudio de la hermenéutica con las técnicas de estudio bíblico e integrarlo más con el estudio del desarrollo histórico de la reflexión cristiana. Un tercer objetivo es introducir la reflexión sobre los desafíos hermenéuticos contemporáneos más temprano en el currículo para que puedan ser respondidos a través de los cursos de estudio de libros bíblicos. Los cursos obligatorios a nivel de maestría construirán sus criterios de exégesis sobre esta plataforma hermenéutica amplia del currículo nuevo del bachillerato.

4. Conclusiones 

La facultad del Seminario Evangélico de Lima dará mayor importancia, de aquí en adelante, a los cursos de hermenéutica en el esquema curricular. Se está intentando conseguir mayor integración entre la enseñanza de la hermenéutica con la teología, la historia y el estudio bíblico. Por otro lado, en una secuencia de cursos paralelos a los del bachillerato, se estudiarán cursos que específicamente integrarán la reflexión bíblica, teológica, histórica y cultural con un enfoque misional.

La hermenéutica contextual del Dr. C. René Padilla es una contribución original latinoamericana a esta reflexión y tiene que tomarse en cuenta por la importancia de los conceptos que expone. A la vez, como trabajo pionero en este campo, requiere ampliación, profundización y corrección. Estamos retados a responder a los desafíos que nos presenta la hermenéutica contextual,  profundizar la investigación de la materia y elaborar con mayor precisión una guía hermenéutica para el movimiento evangélico latinoamericano.

 

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