LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA
El evangelio según Mateo: Comentario exegético y homilético
Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile
Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
(Más información en su sitio de web: http://www.enlacallerecta.es/ )
En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda
El evangelio según Mate
1. Su carácter y propósito
El evangelio según Mateo tiene un carácter judío. Esto se desprende del hecho de que en este evangelio se suponen muchas cosas de la vida judía como si estas fueran conocidas por los receptores. Notable es, por ejemplo la manera en la que Mateo habla en 26,17 de la fiesta de los panes sin levadura, sin explicación alguna; mientras que Lucas y Marcos lo aclaran en sus respectivos escritos ( Marcos 14 , 12 y Lucas 22 , 7 , "cuando sacrificaban el cordero de la pascua").
En el primer libro de la historia eclesiástica, Eusebio menciona que Papías dijo que Mateo juntó (o escribió) los oráculos en el idioma hebreo y cada uno los interpretaba lo mejor que podía. Parece que `hebreo' en este contexto significa `arameo', la lengua popular de los judíos de esa época. Ireneo, uno de los `Padres' de la Iglesia afirma que Mateo publicó un evangelio escrito para los hebreos en su propio dialecto. Orígenes, otro Padre eclesiástico, agrega que Mateo lo publicó para aquellos del judaísmo que llegaron a creer, escribiéndolo en caracteres hebreos.
Una apología de la fe en Jesucristo. Hay eruditos que piensan que el evangelio según Mateo sigue las normas de una apología primitiva. Puede ser así, aunque es difícil determinar con exactitud quienes eran los primeros lectores. Lo más probable es que fueran cristianos dentro de los judíos, para ser ayudados cuando se les acusaba de apostasía de la fe judía. Les da más información acerca de los acontecimientos de Jesús para que los judíos-cristianos pudieran responder a las acusaciones de sus hermanos judíos. Parecería que el propósito que llevó al evangelista a incluir la genealogía fue demostrar que Jesús, aunque nació de una virgen, era, no obstante, descendiente legal de la simiente de Abraham e hijo de la casa real de David; y según el material que contiene 1,18-25, responder a la calumnia de que Jesús era hijo ilegítimo de María, y defender la acción de José. La historia subsiguiente de la huída a Egipto es una respuesta a la pregunta de los judíos sobre la razón por la cual Jesús, conocido como Jesús de Nazaret, que nació en Belén, había pasado buena parte de su vida en Nazaret.
Asimismo, el relato sobre la resurrección de Jesús es de un carácter apologético. La narración de la guardia especial y el sellado de la tumba (27,62-67); el fracaso de estas medidas (28,2-4); y el soborno de los guardias para que hicieran circular la versión, que todavía era corriente en el día de los evangelistas, de que los discípulos de Jesús habían acudido durante la noche y habían robado el cuerpo (28,11-15), tenían el propósito de descartar toda posibilidad de que el cuerpo de Jesús pudiera haber sido quitado de la tumba, excepto por medios sobrenaturales.
Una invitación para los judíos. Por otro lado Mateo, al contar las palabras de Jesús, invita a su pueblo a creer en Él como el Mesías verdadero. Lo hace en varias maneras. Primeramente, al referirse más que los demás evangelistas a las profecías del AT, mostrando que ellas se cumplen en el ministerio del Señor Jesús.
En segundo lugar, llama a su pueblo a la fe en Jesucristo al contar historias de gentiles que le dan su creencia más que el propio pueblo del Mesías, Israel. Podemos pensar en Mateo 2 , 1-12 , en donde el relato de los Magos nos brinda un ejemplo que avergüenza a los judíos, puesto que fueron extranjeros quienes buscaban adorar al Mesías, en tanto que Israel y sus líderes no hacen nada ni se ponen en movimiento para hacerlo. Otro ejemplo es el centurión romano ( Mateo 8 , 5-13 ); su fe en Jesús es una enseñanza tremenda para el pueblo de Israel. Jesús inmediatamente advierte a su pueblo concerniente al castigo eterno para los incrédulos. A través de esta advertencia Mateo invita a su pueblo a entregarse a Jesucristo.
En tercer lugar, Mateo menciona las palabras de Jesús en donde se destaca que Él fue enviado, en primer lugar, a las ovejas perdidas de la casa de Israel (15,24). Fue a estas mismas ovejas perdidas que envió a sus apóstoles a proclamar la llegada del Reino (10,6). A la vez, Mateo da a conocer las palabras de Jesús de que la viña (el reino de Dios) será quitada de los líderes de Israel y que será dada a gente que produzca los frutos de este reino (21,33-46). La advertencia es una invitación urgente para abandonar la incredulidad y para creer en el Mesías de Israel.
Para resumir el propósito del evangelio según Mateo, podemos decir que:
1. Mateo escribe su evangelio para fortalecer la fe de los judíos-cristianos
2. Mateo escribe su evangelio para ayudar a los primeros lectores contra las acusaciones de los judíos
3. Mateo advierte a su pueblo contra la incredulidad y les invita a la fe en su propio Mesías
Posiblemente, este evangelio fue escrito poco tiempo después de la caída de Jerusalén (en el año 70 d.C.). En aquel tiempo, el pueblo judío tenía que reorganizarse y repensar en la base de su fe. En este momento tan crítico, Mateo se dirigía a su pueblo con un llamado firme para orientarlo al mensaje de su Mesías, Jesucristo.
2. La estructura del evangelio según Mateo
El evangelio de Mateo tiene una estructura clara. Podemos discernir cinco partes o libros. Cada uno de estos libros termina con las mismas palabras, "Cuando Jesús dijo estas palabras", o expresiones similares.
1. Prólogo: 1 y 2 : el relato del nacimiento de Jesús
2. Primer libro : 3,1-4,25 : materia narradora
5,1-7,27 : primera agrupación de las palabras de Jesús
7,28,29 : fórmula cerrada
3. Segundo libro : 8,1-9,35 : materia narradora
9,36-10,42 : segunda agrupación de las palabras de Jesús
11,1 : fórmula cerrada
4. Tercer libro : 11,2-12,50 : materia narradora y discusiones
13,1-52 : tercera agrupación de palabras de Jesús y
fórmula cerrada
5. Cuarto libro : 13,54-17,27 : materia narradora y discusiones
18,1-35 : cuarta agrupación de las palabras de Jesús
19,1 : fórmula cerrada
6. Quinto libro : 19,2-22,46 : materia narradora y discusiones
23,1-25,46 : quinta agrupación de las palabras de Jesús
26,1-2 : fórmula cerrada
7. Epílogo : 26,3-28,20 : el relato de la muerte y la resurrección de Jesús
El evangelio de Mateo tiene entonces una estructura hermosa. Cada libro manifiesta un aspecto del reino de Dios:
* La primera agrupación de palabras de Jesús habla acerca de la ley del reino mesiánico
* La segunda acerca de la proclamación del reino mesiánico
* La tercera acerca del carácter del reino mesiánico
* La cuarta acerca de la comunión dentro del reino mesiánico
* La quinta acerca de la consumación del reino mesiánico.
Es obvio que Mateo nos llama a someternos ante el Rey de los judíos y las naciones, nuestro Señor Jesucr
Mateo 1
1. (1,1) Mateo comienza su evangelio con una expresión un tanto curiosa: "libro de génesis", que significa: libro de generación o de origen. Esta expresión la podemos encontrar también en el libro Génesis capítulos 2 , 4 y 5 , 1 . Estos capítulos hacen alusión al origen del cielo, de la tierra y de la humanidad; la creación de la buena tierra y del hombre hecho a semejanza de Dios. Pero a la vez nos enteramos del gran cambio sufrido a causa del pecado y la maldad del hombre. Ahora, en cambio, recibimos un libro que trata de la renovación del cielo y de la tierra por la obra del Señor Jesucristo. Así los lectores, por medio de este libro, conocerán a Jesús. Mateo agrega que Él es el Hijo de David y de Abraham. Empieza con David para mostrar claramente que Jesús es el hijo prometido de David, el Mesías. También es el Hijo de Abraham, pues en Él se cumplen las promesas dadas a Abraham ("Serán benditas en ti todas las familias de la tierra", Gén. 12 , 3b ). La bendición real para Israel y todo el mundo es posible sólo a partir de Jesucristo.
* Jesucristo es el único camino para recibir las bendiciones de Dios: su gracia y la esperanza de una creación totalmente nueva.
2. (1,2-17) En el árbol genealógico de nuestro Señor, Mateo nos muestra que Jesús verdaderamente es el Hijo de David, pues así lo evidencia su línea genealógica. El camino de Abraham hasta Jesús es un camino largo (tres veces 14 generaciones), de esta forma se produce un tríptico de la historia: de Abraham hasta David, de David hasta el exilio babilónico, del exilio hasta Jesús. Con Abraham comienza la historia de la promesa, con David la de la realeza, y con el exilio empieza el trasfondo de la historia: el castigo de Israel por sus pecados. En los versículos 16 y 17 Mateo declara con gran énfasis: "Jesús, llamado el Cristo". El pensamiento principal de esta genealogía es que Jesús es el Mesías, el cumplimiento de la promesa hecha a Abraham y David. Su venida fue muy necesaria porque la historia se había atascado, debido al juicio sobre los pecados. Esta necesidad es evidente a causa de que ya han pasado tres veces un período igual. En el primero la historia avanzó desde un príncipe pastor hasta un rey; en el segundo, un período de gloria hasta el juicio. En el último período la casa de David no podía restablecerse.
La división de tres veces en 14 generaciones no tiene como objetivo proporcionar exactamente tres veces 14 nombres. Se tratan de períodos casi iguales. No tenemos que especular acerca del número 14. Hay intérpretes que creen que el número 14 es una alusión al nombre de David, cuyo nombre en hebreo tiene el valor del número 14. Tampoco es necesario dividir el número 14 en 2 veces 7, para así obtener 6 períodos de 7, suponiendo de este modo que Jesús va a cumplir el séptimo período: el cumplimiento de todas las promesas de Dios. Podríamos decir que estas interpretaciones son más bien un tanto rebuscadas. Jesús tenía que venir porque la historia del pueblo de Israel muestra claramente que necesitamos salvación.
Por otro lado hay algunos versículos que dan una impresión digregante. En el versículo 3 aparece el nombre de Tamar. Ella no figura aquí como prototipo de una mujer mala. Hay otra razón: se aborda sobre todo el pecado de Judá. Él, a pesar de su pecado con Tamar, fue elegido para ser patriarca de David. Por esta razón, su elección clama por la gracia de Dios. En el versículo 5 apreciamos una segunda digresión: Rahab y Rut. Ambos nombres son de mujeres extranjeras. Los judíos se enorgullecían de su elección como nación. Pero estos dos nombres muestran que Dios también incorpora extranjeros a su pueblo. La elección siempre depende de la gracia, no de nuestros méritos. En el versículo 6 encontramos una tercera digresión. En primer lugar leemos que Isaí engendró al rey David. Mateo emplea explícitamente la palabra `rey', pues, aunque Saúl era rey igual, David fue el rey a quien Dios había prometido un futuro glorioso. En segundo lugar sigue una página negra de la historia de David: "David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías". Este pasaje de la Biblia se refiere al pecado de David: la muerte de Urías y el adulterio con su mujer. La promesa de Dios a David tiene su base sólo en su gracia.
En los versículos 8-9 llama la atención que Mateo omita tres nombres: Acaz, Joás y Amasías. Lo particular en estos casos es que los tres fueron muertos por una conspiración, así como en los tres hubo alejamiento del servicio de Dios. En la intimidad histórica de la casa de David se halla la herida del pecado muy abierta. El exilio no aparece sin anunciarse, finalmente llega.
* Cuán bueno y lleno de gracia es nuestro Dios, que envió a su Hijo en un tiempo tan difícil a un pueblo sumido en el pecado: el pecado de alejarse siempre más de Dios.
3. (1,18-25) En esta porción escritural, Mateo se refiere al nacimiento de Jesús en términos de un acontecimiento divino: mediante el Espíritu Santo. Pero debemos decir que en cuanto a la reacción de José ante el embarazo de María ("quiso dejarla secretamente") existen, desde los tiempos de la iglesia primitiva, dos interpretaciones. La primera interpretación dice que José no tenía ningún conocimiento de la obra del Espíritu Santo en el embarazo de María, y que él, siendo un hombre `justo' (es decir: fiel a la ley de Dios), quiso separarse pensando que su novia, María, había cometido adulterio. Sin embargo, por amor hacia ella quiso hacerlo en secreto a fin de evitar que fuese avergonzada en público. Aunque esta sea una interpretación muy plausible, es raro suponer que José no supiera nada de la aparición del ángel a María. Una segunda interpretación nos dice que José sí tenía conocimiento del embarazo sobrenatural de su esposa; esto es posible desprender del versículo 18 en donde dice: "se halló que había concebido del Espíritu Santo". Ahora bien, ¿es a caso este versículo una información posterior de Mateo, o quiere dar a entender que José y aun los familiares más cercanos conocían de este hecho asombroso? Según esta interpretación, José quería separarse para respetar el misterio del Espíritu Santo en María, siendo `justo' quería liberar a María del vínculo que la unía a él, pues de ninguna manera quería interponerse en las cosas del Señor. Así que para evitar el escándalo de un divorcio con testigos, optó por dejarla `secretamente', es decir, en silencio, lo cual le perjudicaba a él como persona. En base a esta interpretación entendemos mejor el hecho de que el ángel le diga: "no temas recibir a María, porque lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es". Si José hubiera pensado en un embarazo por adulterio, él no hubiera temido recibir a María, sino que simplemente la hubiese rechazado. Mas cualquiera que sea la interpretación correcta (personalmente me inclino por la segunda), lo importante es la tarea que el ángel encomienda a José: dar nombre al hijo de María, ya que su nombre indica el propósito de toda su vida: conceder la salvación, trayendo el perdón de los pecados sobre su pueblo.
En el versículo 21, José recibe la orden de dar nombre al Hijo de María. Su nombre será Jesús, el cual significa: el Señor salva. Este nombre fue poco usado en la generación de David. Es por esto que el niño recibirá el nombre Jesús, pues Él salvará a su pueblo de sus pecados. Con Él, al fin, la promesa de Dios se cumplirá. Su venida está dirigida a llevar la culpa, el saldo negativo de sus antepasados. Para obedecer al ángel, fue necesaria la confianza en estas palabras. ¡El Hijo de María cumplirá una tarea muy grande! `Su pueblo', dice el ángel, indicando que Israel será el primer beneficiado en el plan salvífico. En su gracia electiva, Dios quiere salvar a su propio pueblo. Por su gracia infinita, nosotros los gentiles, si creemos en Él, podemos vivir por el mismo perdón. `Los pecados' son tan diversos que ninguno de ellos hace imposible el perdón que Dios nos ofrece.
Todo esto ocurrió como cumplimiento de la promesa de Isaías 7 , 14 . En los días de Acaz había mucho temor debido a la amenaza de guerra. El incrédulo rey Acaz, que no muestra confianza en Dios, teme en gran manera el peligro que se avecina y rechaza pedir alguna señal. Entonces, Dios mismo da una señal al pueblo de Israel. Una virgen (en el hebreo es una palabra que literalmente significa una muchacha de edad casadera, alguien que nunca ha tenido un hijo) concebirá y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel (un nombre que nos habla de la presencia divina en un tiempo lleno de temor y miedo). Emanuel significa: Dios con nosotros. Esta promesa encuentra su cumplimiento en el Hijo de María, el Hijo de Dios. Su nombre no solamente indica la presencia del Señor, sino que Él es Dios mismo, presente en esta tierra para brindarnos salvación y perdón.
José obedece al mandato del ángel. No `conocerá' a María hasta que ella dé a luz a su hijo primogénito. Esto implica que después tuvo comunión matrimonial con María. Jesús tuvo hermanos y hermanas según la información que hallamos en el evangelio. Era verdaderamente hombre, pero hombre y Dios mismo, con una tarea inmensa: morir, darnos perdón, y cumplir la promesa de ser Emanuel, Dios con nosotros. En Jesucristo, Dios está con nosotros; Él perdona los pecados y acepta a quien busca la salvación en su Hijo.
* ¿Qué significa para usted: Dios con nosotros? ¿Cuál es el secreto de estas palabra
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Toda nuestra esperanza debe estar dirigida hacia el Señor Jesús. Él es el cumplimiento de la promesa dada a David (ver 2 Sam.7 , 10-17 ), promesa tan esperada por los piadosos de Israel; asimismo es el cumplimiento de lo prometido a Abraham (ver Gén.12 , 1-7 ; comp. con Gál.3 , 16 ). En un mundo que se pierde en un mar de incertidumbres y dudas, Jesucristo es el único puerto seguro en donde anclar. La venida de Jesús es la prueba irrefutable de que Dios ha cumplido sus promesas, y es base confiable para creer que seguirá cumpliéndolas hasta la llegada de su reino de forma definitiva.
2a. La historia de Israel muestra claramente que el mundo necesita de salvación. Desde sus inicios el pueblo de Israel supo lo que era ser tratado con amor por un Dios tan misericordioso como Jehová. En su entrañable afecto el Señor continuamente estaba llamando al pueblo al arrepentimiento cuando éste se extraviaba del pacto. Al final la infidelidad de Israel llegó a tal grado que fue necesario el exilio, éste llegó inevitablemente. A partir de aquel entonces, el pueblo judío nunca ha podido restablecerse. Sólo lograrán su restauración final cuando reconozcan a Jesús, su Mesías. Podemos agregar los pecados de nuestro propio país durante los siglos y además nuestros propios fracasos. La historia colectiva e individual de un país muestra claramente que necesitamos del Salvador Jesús.
2b. El nacimiento de Jesús da a conocer cuán grande es la misericordia de Dios que mandó a su Hijo a un pueblo y a un mundo preso por el pecado. A pesar de los continuos fracasos de su pueblo Israel, Dios no los abandonó a su suerte, pues su alianza de misericordia lo ataba a Él. Cuando vino el tiempo determinado por el Señor, la segunda persona de la trinidad intervino personalmente en la historia haciéndose hombre. Jesús dio a conocer cuán inmenso es el amor de Dios por una humanidad caída. De la misma manera el Señor extiende sus brazos a todo un mundo que con sus continuos fracasos necesita de auxilio. Confiemos en el Señor pues Él nunca nos abandonará en nuestros actos fallidos; Él intervendrá en nuestra existencia.
2c. La genealogía de Jesús revela que la elección de Dios no es hecha en base a los méritos, sino a su gracia, por el puro afecto de su voluntad. Uno esperaría encontrar en el árbol genealógico de un rey terrenal una descendencia muy llena de cualidades, personas de gran estirpe. Esto no fue así con Jesús, claramente vemos cómo en su descendencia encontramos a personas no muy dignas según los parámetros de nuestra sociedad. Sin embargo, la gracia de Dios se alza por encima de todo lo que podamos ser. Recordemos que nuestra permanencia en el reino de Dios no es producto de nuestros méritos, sino de la gracia electiva de nuestro Señor. Si una persona piensa que es tan mala que Dios no la puede aceptar como su hijo, digámosle que su pecado, por grande que sea, se pierde en el océano de la gracia y amor de Dios.
3a. El nombre de Jesús es una predicación de la disposición de Dios a perdonarnos. Jesús significa: el Señor salva. El nombre de Jesús fue una orden que vino del cielo mismo. Su nombre es la luz que saca a los hombres de las tinieblas, es la llave que abre las cárceles de opresión por el pecado. El nombre de Jesús es el resumen de toda su vida; durante todo el tiempo que anduvo sobre esta tierra hizo el bien, liberando a los cautivos por el diablo, y al final de su vida entregó el sacrificio perfecto para acercar a los hombres a Dios y salvarlos de la condenación eterna. En Jesús, Dios está dispuesto a perdonar a todo hombre que se acerque humillado ante el trono de su gracia. ¡No existe nombre tan lleno de significado como el nombre de Jesús! ¿Tiene significado alguno para usted?.
3b. En Jesucristo Dios mismo se acercaba al hombre. Él es el cumplimiento de la promesa de Isaías 7 : "Emanuel, Dios con nosotros". Esta afirmación echa por tierra toda hueca filosofía que concibe a Dios como alejado totalmente de sus criaturas, sin interés alguno por lo que le sucede al hombre. Desde el comienzo, Dios nunca ha dejado al ser humano, y en Jesucristo esto lo afirmó de una vez para siempre. Jamás creamos que estamos solos en esta vida, el Señor está con nosotros.
Mateo 2
1. (2,1-12) En el capítulo 2 , Mateo menciona algunos acontecimientos del principio de la vida de Jesús, que es el Rey de Israel. Su venida, sin embargo, se extiende como gracia de Dios para el mundo entero, pues Él es la luz para las naciones. Mateo escribe su evangelio para los judíos a fin de que ellos también conozcan a este Rey y puedan aprender de los gentiles que Él merece nuestra adoración. Los magos que buscan y adoran a Jesús son un ejemplo vergonzante para los judíos. Los magos no ahorran esfuerzos para llegar a la casa de Jesús; en cambio los judíos, con sus líderes a la cabeza, no se ponen en movimiento.
Muchas personas especulan con respecto a los magos. Es curioso que Mateo no dé ninguna información adicional en cuanto a éstos. No contesta ninguna pregunta: ¿de dónde vinieron? ¿tuvieron contacto con los judíos? Ellos llegaron de la niebla del oriente. Existen muchas especulaciones concerniente a la estrella. Había en el año 7 a.C. un conjunto de Júpiter y Saturno en la señal de los Piscis. Júpiter era conocido como la estrella del soberano del mundo; la constitución de los piscis, por la señal del fin del mundo; y el planeta Saturno, por la estrella de Palestina. Esto podría significar que en el año 7 a.C. nacería el soberano del fin del tiempo. Sin embargo, no sabemos exactamente cómo interpretaron los magos los fenómenos astrológicos.
Herodes, al oír la pregunta de los magos, se asusta. Este rey era conocido por su crueldad, sin embargo, su miedo es una mezcla de ira y temor. La consternación del pueblo se debe al temor por las posibles medidas que Herodes pudiera tomar. Este convoca al sanedrín (todos los sacerdotes y escribas). Ellos deben conocer este asunto y por lo tanto tener una respuesta a la pregunta: "¿dónde había de nacer el Cristo?" Ellos conocen perfectamente la respuesta: en Belén, conforme a la profecía de Miqueas. Lo extraño de todo esto es que sea Herodes el que dé más importancia a la consulta de los magos que el mismo sanedrín. El miedo de Herodes se debe a la inseguridad que la pregunta de los magos le causó; estaba temeroso, pues en Israel no podía haber lugar para otro rey, sino sólo para él. En tanto, para los líderes religiosos, este asunto no les sobresalta, pues para ellos el Mesías no podía nacer en forma inadvertida; además de todo, es ilógico que los gentiles conozcan de su Mesías y ellos no. Es también inaceptable la creencia en un Mesías tan humilde; conocen la profecía de Miqueas, pero no la entienden, pese a que la profecía habla de las circunstancias humildes del Enviado. El que Dios eligiera a una insignificante Belén en vez de la importante Jerusalén, les era de gran tropiezo. Belén, como lugar de nacimiento del Mesías, simboliza: sólo cuando la casa de David esté reducida a la posición insignificante de antes, vendrá el Salvador. El sanedrín esperaba a un Mesías glorioso, no a un Mesías humilde. Por lo tanto, los magos viajan solos a Belén. Herodes les entrega instrucciones secretas para volver. Simula que tiene grandes deseos de honrar al niño recién nacido.
En su viaje a Belén, los magos vuelven a ver con sorpresa la estrella y al verla se alegran mucho. Para ellos la estrella es la prueba de que el desinterés de Jerusalén es inoportuno. Dios mismo, a través de la estrella, les indica el camino a su Hijo. Sin embargo, la estrella no es más que un medio auxiliar; la Palabra siempre es el medio necesario para conocer el camino hacia Dios.
Al entrar en la casa, los magos vieron al niño y a su madre. Es el primer momento después del nacimiento: la madre está muy cerca del niño. Postrándose ellos adoran a Jesús, y como muestra de su adoración le presentan regios regalos, digno de su realeza. Esta adoración es una promesa del futuro: Jesús recibirá adoración de gente de todas las naciones. Aunque el pueblo entero (todavía) no acepta a su Mesías, Jesús, no obstante, la llegada de los magos demuestra que Él nunca estará sin súbditos que le honren.
Los magos, por intervención del cielo, no vuelven a Herodes. Dios les avisa por revelación en sueños que no vuelvan a este rey. Ellos no estarán dispuestos a colaborar para que se ejecute una muerte prematura de Jesús. En obediencia a Dios regresan por otro camino.
* Israel conocía el camino, pero no se puso en movimiento; en cambio los gentiles sí lo hicieron, pero necesitaban las Escrituras de Israel. ¿Nosotros, que conocemos las Escrituras, adoramos al Rey Jesús?
2. (2,13-15) Debido a que los magos no vuelven a Herodes, éste dominado por su temor e inseguridad tomó medidas terribles. Dios, sin embargo, guía la vida de su Hijo con mucho cuidado: advierte a José en sueños para huir a Egipto. Jesús es un Rey en humillación. Es muy significativo el que Jesús tenga que huir a Egipto con sus padres. Egipto no era el país más cercano, pero existe en esta orden una intención divina. Mateo nos habla de esto al citar las Escrituras: "De Egipto llamé a mi Hijo". Estas palabras en Oseas 11 indican el éxodo del hijo de Dios (Israel) de Egipto. En aquel tiempo Israel era semejante a un niño, cuidado por el Señor. Cuando Israel era joven rompió la relación con Dios. Por lo tanto el Señor le devuelve al lugar de donde vino: a Egipto. Sin embargo, Dios lo deja volver del exilio de Egipto y Asiria, porque Él es el santo ( Os.11 , 9 ), es decir, incomparable en su amor. Si Mateo aplica estas palabras a Jesús, es para mostrar que Él debe rehacer la historia de Israel desde su principio. Asimismo, debe estar en Egipto, pero con la diferencia que sólo Él obedecerá a su Padre. De esta manera es capaz de librarnos de la esclavitud, de una vida alejada de Dios.
* El Señor Jesús, al rehacer la historia pecaminosa de Israel, reconcilia la culpa de Israel (y del mundo), y pone un nuevo fundamento bajo el pacto de Dios con nosotros.
3. (2,16-18) Herodes, como nuevo faraón, quiere matar a todos los niños de Belén menores de dos años con el fin de quitar del camino a su `competidor', Jesús. Herodes era conocido por su crueldad. Esta es una historia triste, sin embargo, Mateo relaciona este hecho con Jeremías 31 . Hay que notar que Mateo no usa las palabra `para que', sino, `entonces'. El asesinato de los niños no era necesario para cumplir las Escrituras, pero sí podemos decir: desde las Escrituras recibimos luz sobre el asesinato de los niños. En Jeremías 31 , 15 el profeta oye a Raquel (a las madres de Israel personificadas por la matriarca Raquel) llorar en Ramá, el lugar de donde los niños de Israel fueron llevados en exilio. ¡Qué errible fue el asesinato de estos niños! Sin embargo, Jeremías profetiza que hay una nueva esperanza: los niños volverán; Dios pondrá fin al castigo. Hay esperanza para el pueblo de Dios en el cautiverio; inclusive ahora, sufriendo la crueldad de Herodes.
* El sufrimiento que durante los siglos el pueblo de Dios tiene que padecer por la fe en el Señor Jesús no es la última realidad. Por medio de Él hay nuevo futuro: la vida sin sufrimiento, sin muerte, aparecerá cuando Jesús venga.
4. (2,19-23) Después de la muerte de Herodes, José recibe la señal de Dios para regresar a su país. Para José es seguro que Jesús tiene una gran tarea como rey y sacerdote en Jerusalén. A pesar de esto, él siente temor cuando se dirige allá, porque Arquelao, quien ahora reinaba en aquel lugar, era en muchos aspectos la réplica de su cruel padre. ¿Fue una equivocación del cielo? No, ya que él recibió un nuevo aviso en sueños, para no ir a Jerusalén. Por eso decide ir a la región de Galilea, a un lugar aislado llamado Nazaret. Así se cumple lo que fue dicho por los profetas. En el versículo 23 es curioso el plural `los profetas'. No hay ninguna profecía que llame al Mesías Nazareno. Solamente podemos pensar en la palabrahebrea nezer ( Isaías 11 , 1 ) que significa `vara', vástago, retoño. Así es el Mesías: su principio parece insignificante. La palabra Nazareno apunta a la misma dirección. Sonaba en los oídos de los habitantes de Jerusalén como dialecto, con acento vulgar. En la Nazaret, despreciable para los hombres, Jesús se crió. No había otro camino para el Hijo de Dios.
* El camino de Jesús era humillarse: hacerse pequeño, para llevar nuestra culpa ( Is. 53 ).
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a.Mateo exhorta a los judíos a que se arrodillen y se sometan ante su Rey Jesús. Los magos, que no conocían casi nada de la Palabra, son al mismo tiempo un ejemplo vergonzoso y estimulante. Lo mismo se puede aplicar a nosotros. El conocimiento de la Palabra de Dios y de la obra de Jesucristo aumenta nuestra responsabilidad, por lo que debemos poner fe en Jesús y rendirle adoración verdadera.
1b. A pesar del conocimiento acerca del Mesías que tenían los principales sacerdotes, no hicieron nada para guiar a los magos a Belén. Es interesante seguir el desarrollo de la historia de los magos; en un principio Dios les mostró su estrella, pero cuando llegaron a Jerusalén ella desapareció, puesto que ahora era labor de los judíos conducir a estos hombres al Mesías, al lugar de su nacimiento. Pero no lo hicieron. Este es también el peligro en que podemos caer los creyentes, especialmente los que tenemos un encuentro a diario con las Escrituras. Esto no quiere decir que estudiar la Biblia sea erróneo, al contrario, es indispensable para ser siervos útiles. El asunto es que podemos conocer mucho acerca de la obra salvífica de Cristo y no tener interés en conducir a las personas hacia Él. Pidamos al Señor que nos libre de caer en una actitud tan llena de insensibilidad espiritual.
2. La obra de Jesús, desde el principio, es salvadora. Jesucristo estaba rehaciendo la historia de Israel al ir al lugar en donde su pueblo estuvo en otro tiempo en esclavitud. En Oseas el niño que salió de Egipto fue un desobediente (ver Os.11 , 1-2 ), pero Jesús toma el lugar de Israel para cambiar su historia de fracasos. Así también Él rehace nuestra historia llena de fracasos. Llega hasta el origen de nuestra esclavitud, para liberarnos de todos los vínculos con el pecado y a la vez para restaurar la relación con Dios que nosotros mismos hemos quebrantado.
3a. La llegada del Mesías promete liberación del sufrimiento; pero a la vez este sufrimiento se hace real por causa de Cristo, y además aumenta. Sin embargo, dicho sufrimiento, no es la última realidad. Ella consiste en el consuelo de que las lágrimas de los hijos de Dios serán enjugadas ( Apocalipsis 21 , 4 ).
3b. Todo empeño por hacer desaparecer a Jesús es en vano. La Biblia muestra cómo siempre se ha buscado terminar con el pueblo de Dios, y hasta con el Mesías mismo, pero todo intento ha sido frustrado por Dios. El rey Herodes temió la competencia de un nuevo rey, y quiso sacarlo, según él, de la escena política, pero no pudo. La vida del creyente suele ser una vida de muchas luchas, en las cuales el diablo intenta acabar con su existencia. Aunque no podemos decir que a todo cristiano se le presentará un ángel dándole a conocer los peligros que vendrán, sí podemos asegurar por la palabra de Dios que el Señor estará con nosotros en todo tiempo, pues todo está bajo su control.
4. La humillación del Señor Jesús no empezó al final de su vida, sino al principio de ella. Inmediatamente después de su nacimiento, Jesús no recibió honor de su propio pueblo; por el contrario, fue amenazado de muerte por el rey Herodes, por lo que tuvo que huir a Egipto; no pudiendo luego volver a Jerusalén, sino a Galilea, al pueblito de Nazaret. Era Rey, pero un rey incógnito. Nuestro Señor sufrió esta humillación voluntariamente por su gran amor, para cubrir nuestra culpa y hacernos partícipes en su gloria. Ese es el gran propósito del Señor para Israel y para las naciones. Por eso se predica el evangelio tanto a los judíos como a los gentiles.
Mateo 3
1. (3,1-12) Luego de relatarnos algunos acontecimientos concernientes al nacimiento de Jesús, Mateo nos introduce a Juan el Bautista, cuyo ministerio consiste en la predicación de la cercanía del reino de Dios y la necesidad de la conversión. Él es el precursor del Rey que merece toda obediencia: Jesús. El Antiguo Testamento nos habla de Dios que viene como Rey. Esta promesa será ahora cumplida en Jesús. Y para cuando el Rey y su reino hayan llegado, tenemos que estar preparados. Esta preparación se llama "conversión". Conversión significa un cambio de mentalidad, de razonamiento. Asimismo implica un cambio de actitud y de vida entera.
Juan aparece como profeta que predica y bautiza en el valle desierto del Jordán, cerca del mar Muerto. Conforme a la esperanza de los judíos, el tiempo de la salvación comenzaría en el desierto. Juan es un hombre del desierto que consume alimentos del desierto; allí recibió su formación espiritual, en la tranquilidad. Juan se parece mucho al profeta Elías, incluso en su apariencia. Cómo él, coloca al pueblo en la disyuntiva. Al mismo tiempo su ministerio se parece al ministerio mencionado en Isaías 40 : preparar el camino del Señor: eliminar los obstáculos en las vidas del pueblo antes de que Jesús, el Rey, venga. Estos obstáculos son los pecados. Juan es una voz que en el nombre del Señor nos ordena cambiar nuestras vidas. Nótese que es precisamente Isaías 40 que inaugura lo que se llama "el libro de la consolación". Dios aparece con su salvación y dice: "Ved aquí al Dios vuestro" ( v.9 ). La predicación de Juan, que nos parece bastante dura, tiene como objetivo preparar al pueblo para la intervención redentora de Dios.
Mucha gente viene para escuchar el mensaje de Juan, quedando muy impresionada por sus palabras. Y cuando las palabras de Juan llegan a sus corazones, confiesan sus pecados y son bautizados. Pero también acude gente con otras intenciones: los fariseos y saduceos que vienen por curiosidad. A ellos, Juan se dirige con un fuerte ataque y un mensaje muy amenazador. Estos se parecen a una clase muy especial de víboras (cp. Mateo 12 , 34 y 23 , 33 ). Al igual que serpientes que salen de sus nidos cuando se avecina el peligro; asimismo ellos creen que les será posible huir de la ira de Dios. En este sentido se culpa a los líderes de Israel, ya que confían en su propia religiosidad, mientras que por su actitud mucha gente rehusa creer en Jesús como el Mesías. El que está satisfecho con su propia vida no está dispuesto a cambiarla. El que se pregunta ¿qué cambio necesito?, está pensando peligrosamente, ya que esta actitud recibirá la condenación del Señor por falta de frutos que son dignos de Él y que corresponden al arrepentimiento. El hacha está preparada para cortar todo árbol que no lleva fruto.
Tampoco podemos confiar en nuestro origen religioso y recurrir a la descendencia y promesas hechas a Abraham. Tenemos que ser hijos espirituales de Abraham. Dios no necesita específicamente de los judíos, pues tiene el poder de crear un pueblo para sí, "aun de estas piedras". En el arameo las palabras `piedras' e `hijos' difieren sólo en una letra. Las piedras no pueden convertirse en hijos, pero por un milagro de la gracia de Dios será posible. ¿No contienen las palabras de Juan una alusión a la conversión de gentiles? Juan no quiere negar que es una bendición ser hijos de la alianza. Pero no significa por eso que somos automáticamente hijos de Dios. Todos necesitan una conversión genuina y sincera.
Juan conoce su lugar en el plan de Dios; él no es el Mesías mismo, solamente es su precursor. Él sólo bautiza con agua, mientras que Jesús bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él nos dará en gran plenitud de su Espíritu; la vida nueva por medio del Espíritu Santo como el Señor había profetizado en Ezequiel 36 , 25 . El Espíritu Santo nos lleva a una relación íntima con el Padre y Jesucristo, el Rey, y hacia su obediencia, pues esa es su obra. Jesús también bautizará con fuego. Si no le reconocemos y obedecemos como nuestro Rey, recibiremos el fuego de su castigo. Con una imagen tomada de la vida del campo, Juan ilustra el futuro juicio purificador de Jesús.
* La llegada del Rey (Jesús) y del reino de Dios merece la mejor preparación de nuestra parte. La mejor preparación es la conversión y la obediencia.
2. (3,13-17) En el pasaje que estudiamos ahora, Mateo nos habla del bautismo de Jesús. En este bautismo, Jesús se hace igual a los pecadores: Él llevará la culpa de estos. Después de su bautismo, Él recibe el Espíritu Santo, y de esta manera es capacitado para poder ejercer su trabajo como Rey, Sacerdote y Profeta. Siendo Rey tiene que luchar en primer lugar por su trono. Pero después de su cruz, su resurrección y su ascensión, Él podrá (y ya lo hace) bautizarnos con su Espíritu, llenarnos con su vida. Por lo tanto, su bautismo es importantísimo, ya que muestra su gran amor: "Yo recibo el bautismo como si fuera pecador (en un sentido `soy' pecador reemplazando el lugar de ustedes) y les doy la seguridad de que mi vida será manifestada en las suyas".
Al descender el Espíritu como paloma y al venir sobre Jesús, se escucha una voz celestial que proclama que Jesús es su Hijo amado, en quien Dios tiene complacencia (esta palabra es una referencia a Isaías 42 , al Siervo de Jehová). Dios mismo indica que Jesús no sólo es el Mesías, sino también el Siervo. Aunque este Siervo va por un camino no comprensible para todos (pues es el camino que lleva al sufrimiento, la cruz y la tumba), es el camino que agrada a Dios.
* El bautismo de Jesús en el agua y con el Espíritu es una doble promesa para los suyos:
a. Jesús se hace igual a nosotros en favor de nosotros, y
b. Él está dispuesto a comunicarnos la vida en el Espíritu.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. El reino de Dios es el justo dominio de Dios sobre su pueblo y toda la tierra.
La llegada de este reino en Jesucristo obliga a un cambio radical e inmediato: la conversión.
1b. La conversión consiste en:
I. Un cambio de mentalidad en cuanto a nuestra forma de pensar. Esto comienza por una auto-crítica, en la cual nos hacemos la pregunta si nuestra vida está de acuerdo con la voluntad de Dios, pues Él merece una vida santa, dirigida a su gloria. El arrepentimiento es entonces el principio de la conversión. El arrepentimiento no es simplemente un lamentar o un remordimiento; es un cambio total en los pensamientos y actos, de modo que se deja la desobediencia para servir a Dios en fe y fidelidad.
II. Un cambio de actitud. No basta con decir palabras bonitas, promesas maravillosas, ya que Dios busca los frutos. Por eso se necesita una vida verdaderamente consagrada a Dios y a su voluntad (= una vida de amor sincero y genuino como Jesús enseña en el sermón del monte).
1c. Toda predicación profética tiene el objetivo de quitar los obstáculos que prohiben el servicio sincero a Dios. Por lo tanto la predicación es la proclamación de las buenas nuevas, es la manera de señalar los pecados que estorban la entrada de los hombres en el reino de Dios. Los pecados tienen un espectro amplio: pecados de injusticia, dureza, auto-satisfacción, incredulidad, falta de consagración a Dios, etcétera.
1d. Nuestro origen religioso no es garantía de salvación para nosotros. Todos debemos pasar por la puerta del arrepentimiento y la recepción de Jesús como nuestro único Salvador.
1e. Si tarda la conversión, la ira de Dios no tardará. El arrepentimiento y la conversión son muy urgentes.
1f. La conversión no es cosa que la persona misma deba llevar a cabo. Es el Espíritu Santo quien nos introduce en una estrecha relación de amistad con Dios y con su Hijo Jesucristo. Es el mismo Espíritu el que desarrolla el cambio que necesitamos.
2a. En el bautismo, Jesús se hace pecador en lugar nuestro. Posterior a su bautismo, Jesús es capacitado para su ministerio; aquí vemos incluída la promesa de que Él quiere otorgarnos su Espíritu.
2b. Jesús es el único Hijo amado de Dios. Esta expresión nos habla de la relación íntima existente entre Él y el Padre. Lo que Jesús va a hacer, aunque no agrade a los hombres, agrada a Dios. La obra de Jesús es ir por el camino del Siervo de Dios, consolar a los quebrantados de corazón, a los oprimidos y cargar con los pecados del mundo.
Mateo 4
1. (4,1-11) Tan pronto como el Espíritu Santo descendió sobre Jesús, éste le llevó al desierto para ser tentado por el diablo. Puede resultar paradójica esta `cooperación' entre el Espíritu y el diablo, sin embargo, hay diferentes motivos. Jesús no puede cumplir toda justicia (ver Mateo 3 , 15 ) sin que esté resistente a las tentaciones del diablo. Él debe rehacer el camino de Adán, el cual cayó en el pecado de desobediencia y falta de amor a Dios. Ahora Jesús, por medio de la obediencia y amor al Padre, construirá el camino hacia la presencia de Dios.
La intención del diablo es provocar a Jesús en su calidad de Rey. El diablo sabe que Jesús viene a luchar y a vencerlo; sabe además que el camino hacia este triunfo es por la cruz. Él quiere distraer a Jesús de este camino. Por lo tanto, le desafía a abusar de su poder real. Quiere evitar que Jesús llegue a la cruz. El enemigo desea que Jesús sea Rey sin ser el Siervo que lleva la culpa de los suyos.
Jesús ayunó 40 días en el desierto y por eso tiene hambre. El diablo siempre busca una oportunidad propicia para lanzar sus malévolos ataques. Los 40 días nos hacen pensar en Moisés que ayunó 40 días antes de recibir la ley de Dios; en Elías que estuvo en el desierto 40 días sin comer; y en el pueblo de Israel que estuvo 40 años en el desierto. Jesús es más que Moisés, al dar al pueblo la ley de Dios como Él la había pretendido ( Mateo 5-7 ). Él es más que Elías, que casi perdió su confianza en el Señor. Jesús reconcilia la culpa de su pueblo, que ofendió a Dios durante 40 años. ¡Pero, no hay triunfo sin lucha!
Las tres tentaciones nos llevan a considerar la realeza de Jesús. En la primera tentación el diablo no quiere hacer dudar a Jesús de su relación filial única con Dios, sino que quiere provocar a Jesús para que use su poder. La palabra `si' en el v.3 significa: "Tu eres Hijo de Dios, ¿verdad? Utiliza tu autoridad y tu poder como Rey". "¿Por qué tienes hambre? Dí a estas piedras que se conviertan en pan". El diablo quiere que Jesús abandone su estado de obediencia dependiente del Padre. Jesús responde con palabras de Deuteronomio 8 , 3 . Allá Moisés advierte al pueblo que una vez que se hallen en el país prometido no deben pensar en sus propios esfuerzos, sino en el poder de Dios. En el desierto Israel ha sido testigo de cómo Dios alimentó a su pueblo por su `Palabra', por el Maná que Él dio a través de su palabra poderosa. De este modo Jesús quiso estar totalmente dependiente de su Padre. Él puede darle a su tiempo lo que Jesús, como Hijo, necesita.
En la segunda tentación el diablo le llevó al templo de Jerusalén. No sabemos cómo, ¿tal vez en una visión? Lo que el enemigo hace ahora, es probar la confianza que Jesús mostró en la primera tentación. La dice a Jesús: "Muestra tu confianza como Hijo lanzándote abajo", porque la Escritura dice: "Él mandará a sus ángeles acerca de tí, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra". El diablo hace algo muy peligroso: apegarse -al igual que lo hizo Jesús- a las Escrituras. Sin embargo, el uso que hace de la Palabra no refleja la intención de las Escrituras. Al contrario, abusa de ellas. Jesús responde nuevamente valiéndose de las Escrituras ( Deuteronomio 6 , 16 ), dejando ver el motivo verdadero de ellas. Confiar en Dios es bueno, pero provocarle a través del abuso de sus promesas, como muchas veces ha hecho el pueblo de Israel, es un grave pecado.
En la tercera tentación el diablo se quita su máscara. Explícitamente pide adoración para él por parte de Jesús, y a cambio le concederá todos los reinos del mundo. El peligro es que Jesús puede recibir el poder sin luchar, sin cruz, en un solo momento. Y es verdad: el diablo, por así decirlo, tiene el dominio sobre todos los reinos de este mundo. Jesús, sin embargo, vino para recuperar este mundo del poder del diablo, pero no sin la cruz. Ahora el Señor muestra su poder al decir al diablo que se vaya. El diablo obedece. Nuevamente Jesús menciona palabras de Deuteronomio (6,13): "Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás". La confianza en su Padre no le avergonzó: ahora, después del primer triunfo, vienen los ángeles para servirle.
* El Señor Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado (Hebr 4, 15). Él puede ayudarnos a triunfar.
2. (4,12-25) Luego de la tentación, Jesús va a actuar en público. Esto coincide con la prisión de Juan; el turno de Jesús para comenzar su ministerio ha llegado. Él vuelve a Galilea, no sólo porque allí existían menos peligros de ser apresado, sino también porque es la voluntad de Dios, conforme a las Escrituras, empezar en Galilea. Se domicilia en Capernaum. Esta región es importante: Galilea es el territorio que ocuparon las tribus de Zabulón y Neftalí antiguamente. Mateo pone la atención en el último versículo de Isaías 8 y los primeros del capítulo 9 . El exilio comenzó allí, en el norte de Israel, en la región de las tribus de Zabulón y de Neftalí. La salvación, sin embargo, tendrá también su inicio allí: "El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz..." La luz que brillaría es la luz del "niño que nos es nacido, el hijo que nos es dado, cuyo nombre es: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz", el Mesías, Jesús ( Isaías 9 , 6 ).
Al empezar el Señor su predicación repite las mismas palabras que usó Juan. Hay una sola diferencia: ahora es el Rey mismo quien nos habla del mensaje de arrepentimiento. El arrepentimiento ahora es mucho más necesario y urgente porque el Rey ya llegó. La única reacción adecuada ante Jesucristo es confesar los pecados y depositar confianza plena en Él.
Luego, Jesús llama a sus primeros discípulos. En contraste con los rabinos, Jesús elige a sus propios discípulos, en tanto que los discípulos de los rabinos elegían a su maestro. Es la gracia de Dios, su elección, poder pertenecer a los seguidores de Jesús (Véase Juan 15 , 16 ). Como Rey e Hijo de Dios, Jesús tiene poder: los primeros discípulos, Pedro, Andrés y después Jacobo y Juan, le obedecen y le siguen, abandonando su trabajo como pescadores. Reciben una promesa y otra tarea: "os haré pescadores de hombres". Ellos llamarán a los pecadores al arrepentimiento con el mismo poder con el cual Jesús les llamó a ellos. Asimismo por medio de su Espíritu los discípulos recibirán frutos de su gran tarea.
Mientras que Juan predicó en un solo lugar, Jesús recorrió toda Galilea. Él está buscando al pueblo con todo el amor de su corazón. Su actividad consiste en enseñar, predicar y sanar a los enfermos de todo tipo de enfermedad, incluso a los endemoniados. Juan solamente anunció el reino de Dios; Jesús trae y hace visible el poder del reino mediante las sanaciones. Jesús tiene tanto poder que aun las enfermedades se someten a Él. El diablo y su destrucción tienen que desaparecer. Pero Jesús no sólo trae sanidad; además acompaña las curaciones con la predicación. Además, sólo podemos entrar en el reino de Dios arrepintiéndonos y caminando en pos de Jesús. Mucha gente le sigue de todas las partes del país para ver la luz brillando en las tinieblas. Después del juicio viene la gracia inmerecida de Dios.
* Al predicar y sanar las enfermedades, Jesús nos revela la salvación del reino de Dios: la recuperación de la vida humana entera, es decir, la salvación del alma y del cuerpo.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Para Jesús las tentaciones fueron reales y difíciles, ya que era Dios y hombre al mismo tiempo. Pero gracias a Dios, a diferencia de Adán, Él luchó y triunfó sobre el diablo, sin ceder ni un ápice a sus engañosas demandas. Voluntariamente eligió el camino hacia la cruz. Por lo tanto Él está dispuesto a perdonarnos si nosotros no nos hemos mantenido firmes. Él puede hacer que triunfemos sobre las tentaciones. Así lo atestigua Pablo en 1 Cor. 10 , 13 : "Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". De modo que podemos pedir la ayuda de Dios, y su presencia en nuestra lucha, con los ojos fijos en el Señor Jesús, quien por amor a su Padre luchó y venció por nosotros.
1b. En la tentación de Jesús en el desierto, nuestro Señor nos revela tres formas para vencer la tentación:
a. Creer que Dios a su tiempo nos dará lo que necesitamos. Satanás trató de inducir a Jesús a que usara su poder para satisfacer sus necesidades físicas. En el fondo quería sujetar a Cristo bajo sus órdenes. El maligno siempre anda en busca del momento oportuno para lanzar sus ataques, mas no hagamos caso a sus demandas tan sutiles, sino que confiemos en Dios, que aun en el desierto pudo alimentar a su pueblo.
b. Confiar en Dios, pero nunca tentarlo usando sus propias promesas. Al ver la sujeción de Jesús a las Escrituras, el diablo buscó tentarle usando la propia Escritura ("El diablo con la Biblia bajo el brazo"). Apelando a una promesa específica de protección, quiso que Jesús viviera la experiencia de tal promesa. Lo que el enemigo hacía era tentar a Dios. Este es un aspecto que necesita mucha atención en la iglesia del Señor, ¿pues no tentamos muchas veces a Dios, exigiendo innecesariamente el cumplimiento de algunas promesas para nuestras vidas? Caemos en este error cuando por ejemplo exigimos a Dios sanidad, teniendo las condiciones para ir al médico.
c. Reconocer que Dios es el único digno de adoración. Satanás quiso hacer que el trabajo de Jesús fuese más fácil, sin mucho sufrimiento. Es como si le hubiera dicho: "¿Para qué la cruz, si en estos momentos te puedo entregar todos los dominios de la tierra?". Satanás actúa con nosotros de la misma forma. Nos ofrece un paraíso en esta tierra, el cual se puede obtener fácilmente. No obstante, esto obliga a la adoración de otros dioses. Es aquí en donde podemos discernir claramente la intención del maligno, y afirmar nuestros votos de fidelidad y adoración al único y sabio Dios. Satanás puede ofrecer mucho, pero aceptar su ofrecimiento es la ruina total.
2a. La salvación comienza por donde empezó el pecado y el cautiverio. Es por esta razón que el inicio del ministerio de Jesús se realiza en Galilea. Jesús cumple todas las antiguas promesas. Él es la luz que brilla en las tinieblas. Esto significa que la iglesia del Señor igual puede comenzar su ministerio en lugares oscuros. No hay por qué evitar las cárceles, sectores donde viven personas marginadas, centros de prostitución y drogadicción. Allí puede brillar la luz del evangelio acompañada por actos de misericordia.
2b. Jesús es quien elige a sus discípulos.Es de pura gracia el poder pertenecer al Maestro, nuestro Señor Jesucristo. Los seguidores de Jesús reciben una tarea y promesa tremenda: "Os haré pescadores de hombres". La iglesia que busca a los hombres para llevarlos a Jesús, refleja la búsqueda de Dios mismo. Jesús recorrió toda Galilea en busca de todos.
2c. El ministerio terrenal de Jesús fue un ministerio integral. Esto se ve claramente en su ministerio que consistía en enseñar, predicar y sanar. La salvación envuelve al hombre en su totalidad, busca realizarlo. No podemos confinar la salvación a una esfera de la vida, como por ejemplo solamente hablar de la salvación del alma. Si Dios ha de salvar al hombre, lo salvará por entero. Aprendamos del ministerio de Jesús y busquemos para la gloria de Dios llegar a los problemas espirituales, físicos y emocionales de una persona.
Ahora, para recibir la salvación hay una sola condición: arrepentirse. Debemos confesar y dejar los pecados para que de ahora en adelante seamos integrados al pueblo del Mesías.
Mateo 5
1. El sermón de la montaña
Mateo 4 , 23 nos dice que Jesús estaba enseñando, predicando y sanando toda enfermedad. Es inevitable la reacción. De todas partes la gente viene para escucharle y recibir sus bendiciones. Ahora Jesús toma la iniciativa y se adelanta a las multitudes para llevarlas a un monte como Moisés llevó al pueblo de Israel al monte de Sinaí, donde recibieron los mandamientos del Señor. En un monte cerca del mar de Tiberias, Jesús proclama al pueblo de Israel sus promesas y sus mandamientos para entrar en su reino.
"Abriendo su boca": estas palabras solemnes declaran la gran importancia de lo que Jesús está a punto de decir. Él habla con autoridad, buscando a discípulos que quieran obedecerle. El sermón del monte no es una campaña evangelística en donde los hombres pueden entrar o salir libremente sin compromiso. Jesús habla con autoridad divina. No podemos separar este sermón de su persona. Él muestra en su propia vida el gran amor de su Padre por los pecadores. Por lo tanto, Él nos pide un reflejo de este amor a quienes quieran entrar en su reino. Sin embargo, cuando separamos sus mandamientos de su persona, nos quedan solamente mandamientos difíciles. Pero cuando hemos sido tocados por su amor, nuestra vida cambia por completo.
2.(5,1-12) Las bienaventuranzas
En las bienaventuranzas se define qué tipo de gente es feliz. En el fondo se trata de un solo tipo, pero con diferentes características. Al mismo tiempo oímos en qué consiste la felicidad de estas personas: ellos reciben el reino de Dios. Cada bienaventuranza brinda una descripción de este reino.
Bienaventurados los pobres en espíritu . En las bienaventuranzas escuchamos el eco del Antiguo Testamento, sobre todo de Isaías 61 . Allí, el pueblo de Israel se encuentra en el cautiverio por su propia culpa. No tenía nada, pero su esperanza seguía dirigida hacia Dios. Por medio de la predicación de Juan el Bautista muchos se sienten espiritualmente pobres, semejantes `mendigos' (así dice la palabra griega). No tienen poder espiritual ni una vida justa, libre de culpa. Además de esto hay gran cantidad de ellos que sufren realmente pobreza por la injusticia. Son comparables con los afligidos de los Salmos (ver Salmo 72) y el pueblo humilde y pobre de Sofonías 3 , 12 . Necesitan todo lo que Dios puede darles. A aquellos pertenece el reino de Dios.
* Dios busca a un pueblo que espera todo de Él, sin confianza en sí mismo.
Bienaventurados los que lloran. Todos los que lloran, dice Isaías 61 , recibirán consolación. Allí se refiere al pueblo que se siente infeliz, porque está en un país extranjero, sin la experiencia de la bondad de Dios, aunque la anhelan grandemente. Aquí Jesús piensa en aquellos que lloran por sus pecados y porque en este mundo aún reinan tantos poderes satánicos. Sin embargo, son justamente ellos los que recibirán consolación.
* Dios establecerá su reino de perdón y consuelo. Es una nueva época en que Dios es el único Rey. Todo poder destructivo se acabará por completo.
Bienaventurados los mansos. Jesús no piensa en una cualidad del carácter humano. Los mansos son aquellos que no se vengan, que no usan la violencia. Esto lo hacen porque confían en el Señor para librarlos y ayudarlos. Saben que a Dios pertenece la venganza y que Él cuida nuestros derechos. Jesús les dice: los insolentes no llevan la mejor parte del mundo, sino aquellos que tienen su esperanza en Él.
* Los mansos pueden sufrir injusticia, sabiendo que Dios les mostrará su justicia.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Son aquellos que en un mundo lleno de injusticia (también en su propia vida), anhelan un mundo justo, en el que Dios recibe sus derechos, y el prójimo un trato justo.
* En el reino de Dios hay perdón, vida santa, y un mundo limpio de cualquier injusticia.
Bienaventurados los misericordiosos. Son los que conocen la misericordia del Señor con respecto a su vida: su perdón, interés, ayuda, y por ende tienen misericordia por los demás. Su vida es un reflejo de la misericordia del Señor.
* Los misericordiosos pueden contar con la misericordia del Señor en su reino. Ellos recibirán amor abundante.
Bienaventurados los de limpio corazón. Los fariseos daban mucho énfasis a la pureza exterior. Para el Señor cuenta como prioridad principal la pureza interior, la del corazón. El principio de un corazón limpio está en la confesión de nuestras impurezas como oró David en Salmo 51,10 "crea en mí, oh Dios, un corazón limpio". Si el corazón de una persona cambia y es puro en sus relaciones con los demás, siendo una persona honrada y fiel en sus palabras, entonces ella recibe la promesa de ver a Dios. Los pecados nos impiden la entrada a la presencia del Señor.
* Todos los que tienen un corazón limpio pueden experimentar la presencia del Señor ahora, y en su reino le verán cara a cara (cp. 1 Juan 3 , 2 y 3 ).
Bienaventurados los pacificadores. Dios se llama "Dios de paz" y sus ángeles anunciaron paz en la tierra. Los verdaderos creyentes que son pacificadores, son los que conocen el poder de la reconciliación. Por lo tanto ellos desean una vida llena de paz, que influencie también el ambiente que les rodea. Aquellos serán llamados hijos de Dios.
* Los pacificadores reflejan la paz del Señor; y en su reino, Él les dará el honor de ser llamados sus hijos, puesto que han reflejado su paz y su gran amor.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia y por causa de Jesús mismo. Cuando una persona refleja la bondad de Dios, corre el peligro de ser rechazada por los demás. Aquel que quiere pertenecer al Señor, debe contar con muchas dificultades. Las tinieblas odian la luz, asimismo odian a los hijos de la luz; sobre todo cuando hacemos observar a los demás lo que significa la voluntad de Dios en nuestra vida. A aquellos que no quieren cambiar sus vidas, se irritan con las palabras del Señor.
* Aquel que vive para la gloria del Señor Jesús puede gozarse, porque el sufrimiento por Jesús muestra que él es hijo de Dios y heredero de su reino.
3. (5,13-16) Ser sal, luz y una ciudad visible
Las palabras de Jesús tienen su punto de partida en el pueblo de Israel. Este pueblo había recibido el llamado de Dios para ser de bendición a todo el mundo. Jesús habla sobre sal y luz. Ambos existen no para sí mismos, sino para otras cosas. La sal sazona la comida y la preserva de corrupción; la luz está para alumbrar el ambiente y permitir que nos veamos los unos a los otros. Israel tiene el llamado para dirigir a los pueblos hacia el Señor. Pero si la sal pierde su sabor, (literalmente: queda desabrida) no sirve para nada. Cuando Israel (incluyendo a la iglesia) se hace tan necio que no escucha las palabras de Jesús, entonces pierde su significado como pueblo de Dios. La sal "no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres". Esta expresión denota la exclusión del reino de Dios. En forma positiva, Jesús menciona el llamado de Israel para ser luz del mundo. Él exhorta a su pueblo para que éste brille con su luz por medio de buenas obras. Estas buenas obras pertenecen a una vida, en la cual el amor abundante de Dios reina. Esta es la clase de vida que será bendecida. Pese a que el creyente debe contar con sufrimiento, habrá gente que glorificará al Señor por el cambio que ha notado en la vida de aquellos que pertenecen a Dios. La vida de los seguidores de Jesús es como una ciudad ubicada en una montaña que no puede quedar invisible a la gente.
* Se advierte el sabor salado, la luz, la ciudad ubicada en una montaña. ¿El mundo de alrededor observa por nuestro estilo de vida que somos hijos de Dios?
4. (5,17-20) Cristo cumple la ley de Dios
Antes de que Jesús dé a conocer sus mandamientos, Él aclara que no vino para anular o abrogar los mandamientos de Dios, los cuales podemos hallar en la ley y en los profetas. Su doctrina cabe perfectamente en la enseñanza de las Escrituras. Él no abroga ni una jota ni una tilde. La jota es la palabra más pequeña, y la tilde es nada más que un ganchito. Es como decir que se pone atención incluso a las comas y a los puntos. Jesús vino para cumplir la ley. Significa que Jesús penetra hasta el sentido más profundo de ella, y también la mantiene completamente hasta sufrir el castigo de Dios por nuestras infracciones de la ley. De este modo, Él cumple la ley de los sacrificios. Por eso es seguro que el reino prometido vendrá. Es posible que la gente a veces piense que sus mandamientos son muy pequeños: ser manso, mostrar misericordia, etcétera; pero a los ojos de Jesús justamente estos mandamientos son importantes. Si los menospreciamos, entonces nos hacemos menospreciables en el reino de Dios.
Nuestra justicia ha de estar por encima de la de los escribas y fariseos. De no ser así, no podemos entrar en su reino. El pueblo de Israel recibió muchos mandamientos a través de la enseñanza de ellos. Pero nuestra justicia tiene que ser mayor. Esto no significa que Jesús nos entregará mandamientos más difíciles, sino que Él nos da la interpretación de la ley: el amor abundante. De acuerdo a la enseñanza de los líderes de Israel, uno tenía que obedecer muchas reglas; pero al centrar su vida sobre esto solamente, dejaba lo más importante: mostrar amor verdadero. Desde ahora, Jesús va a concretizar en que consiste el amor abundante.
* El Señor no está satisfecho con una justicia externa, sino con un amor interno y abundante, tal como Él lo enseñó por medio de sus palabras y en su propia vida.
5. (5,21-26) Cómo tratar a nuestro prójimo
Jesús nos concede ejemplos de un mal tratamiento de la ley, y, además, nos proporciona su propia interpretación de las intenciones de Dios. A los antiguos les fue dicho: "no matarás". En una interpretación falsa de este mandamiento, no escuchamos nada sobre el trato a nuestro prójimo. Solamente se interpreta como "no debemos matar". Los intérpretes de la ley pensaban que era suficiente con decir: "cualquiera, que matare será culpable de juicio". En Israel, mucha gente tomó estas palabras literalmente: "No importa la manera en que tratemos a los demás, siempre y cuando no matemos a nadie". Para Jesús este mandamiento incluye mucho más. En él está impreso el amor por nuestro prójimo. Cada persona que se enoja contra su hermano debe ser procesada. La persona que dice 'necio' a su hermano tiene que justificarse ante la sesión del tribunal de Dios, y la persona que dice 'fatuo' a su prójimo es digna del infierno. Las multitudes chocan fuertemente con las palabras de Jesús, pues ellas nos muestran cómo Dios toma muy a pecho un trato sin amor. Vociferar duele, daña el alma de nuestro hermano. Por lo tanto, Jesús nos exige amor en nuestros tratos.
También si nos acordamos que nuestro hermano tiene algo contra nosotros, aunque estemos trayendo una ofrenda al altar, es necesario, en primer lugar, reconciliarnos con él antes de que vayamos al templo a adorar a Dios. Nosotros podemos decir: "lo pasado está en el saco", pero Dios nos pide reconciliación con nuestro hermano. Luego podremos acudir a Dios para pedir su perdón. Aprendamos esto, porque de otra manera Jesús dice que nuestro prójimo se transforma en querellante. Y el juez a quien él nos entrega, es el juez más alto, Dios mismo.
* El tiempo del amor perfecto se acerca, por tanto hemos de ejercitar este amor. El que cree que el cielo está cerca, aprenda en esta tierra a tratar bien a su prójimo.
6. (5,27-32) La fidelidad
Los Israelitas conocían la ley que dice: "no cometerás adulterio". Muchos tomaron estas palabras sólo en forma literal, diciendo: "No tengas trato sexual con otra mujer". Pero esta consideración interpretativa no ponía atención al sentido más profundo de estas palabras. Dios nos pide una relación dentro del matrimonio basada en el amor y la fidelidad. Por lo tanto, este mandamiento comprende más. Por otro lado abarca no romper el propio matrimonio simplemente por mirar con malos deseos a una mujer, pues con ello también se comete adulterio. Jesús advierte sobre el uso solamente formal de la ley, sin llegar a la profundidad de los mandamientos. El matrimonio tiene que ser un reflejo del amor de Dios para con nosotros. Su fidelidad es perfecta. Cuando Jesús nos habla sobre sacar el ojo y cortar la mano (en el caso de que ellos nos den ocasión de caer en pecado), de nuevo Él nos confronta diciéndonos con gran esfuerzo: no te acerques al pecado.
En el versículo 31 Jesús habla sobre la ley del divorcio (Véase Deuteronomio 24 , 1-4 ). El gran error que los judíos cometían era el pensamiento: Moisés habla sobre la carta del divorcio, por eso es posible divorciarse. Había un rabino que dijo: "Si encuentras a una mujer que es más bonita que tu propia mujer, eso es una razón para divorciarse". "No", dice el Señor, "solamente cuando el matrimonio está disuelto de hecho (por fornicación cometida por la mujer) es posible disolver realmente el matrimonio. Pero si el hombre rompe el matrimonio sin que exista esta razón, hace que la persona que se casa con su mujer cometa el pecado de adulterio". Porque a los ojos del Señor existe solamente el primer pacto matrimonial.
Contra la negligencia en el matrimonio está la responsabilidad. Tenemos que ir hasta el final, porque el amor del Señor nos tiene tomados completamente. Algunos aplican a su matrimonio el dicho: "Tanto va el cántaro al agua, que al final...". Sin embargo,
* la fidelidad del matrimonio no permite el quiebre.
7. (5,33-37) Sinceridad
"No perjurarás". Los judíos conocían este mandamiento; empero para evitar problemas con juramentos, distinguían entre los juramentos obligatorios y los voluntarios. A cada momento juraban, por ejemplo, por el cielo, por la tierra, por el templo o por su cabeza. Para ellos, estos juramentos no tenían mucho valor, puesto que no estaban usando el nombre de Dios. Sin embargo, Jesús dice: todo pertenece a Dios. Por lo tanto, también estos juramentos son hechos en su nombre. Jesús nos pide un corazón limpio, de tal modo que cuando nuestra boca dice "sí", debemos intentar que sea un sí, y "no" cuando sea un no. Cada palabra que hablamos, la expresamos en la presencia de Dios.
* En nuestro tiempo mucha gente dice: "quizá", e intenta en realidad decir un no. Dios exige sinceridad completa, porque Él nos habla solamente la verdad en sus promesas y advertencias.
8. (5,38-42) Vuélvele también la otra
Las palabras: "ojo por ojo, y diente por diente", eran muy conocidas para los israelitas. Notemos que estas palabras eran una medida para reducir la vendetta, la venganza sin límites. Sin embargo, los Israelitas pensaron que esta ley les permitía vengarse, como si fuera un mandamiento: "ustedes tienen que pagar con la misma moneda". "No", dice Jesús, "no resistáis al que es malo". Hay terrenos en que es mejor no resistir en demasía. Sobre todo cuando se trata del Maligno: Satanás. Él hace uso de la gente que se opone a los creyentes. En este sentido no debemos resistir, sino que tenemos la obligación de sufrir: estar dispuesto a recibir la bofetada completa; dejar la ropa al que la pide; llevar una carga por dos millas; aceptar el hurto. Repito una vez más: se trata de aceptar el sufrimiento por la causa de Cristo. Esperemos la liberación no del juez terrenal, sino del reino de Dios que está por llegar. Podemos vencer el mal solamente con el bien, es decir: actuando con amor. De esta manera satanás pierde la lucha, por lo tanto no es necesario entonces resistir. Por supuesto hay situaciones en que tenemos que luchar, por ejemplo contra la maldad, o en el caso de que un niño insulte a sus padres hay que oponerse fuertemente a sus insultos, aunque es verdad que aun en estas circunstancias debemos buscar la reconciliación.
* Si sufrimos ataques de gente que es inspirada por satanás, no hagamos justicia por nuestra propia mano, sino que esperemos la liberación de arriba.
9. (5,43-48) Amor para con todos
"Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo". La primera parte es un mandamiento de Dios, mientras que la última parte fue agregada por los maestros de Israel. Ahora se ha revelado una nueva época, un tiempo lleno del amor de Dios en Jesús. Entonces podemos enfrentar el odio con amor. Innecesario es decir que el amor hacia el enemigo no es una emoción, una profunda simpatía; es un acto de la voluntad: no responder con odio a aquellos que nos odian, sino orar por ellos, amarles con el amor de Dios en Cristo. Es un amor sin excepción, porque Dios hace salir su sol sobre malos y buenos. Nosotros hemos de reflejar este amor, pero esto significa que debemos ser perfectos como nuestro Padre, quien es perfecto en amor. Es decir, debemos amar con paciencia y sin discriminación, al igual como Dios entrega sus bondades (sol y lluvia) sobre justos e injustos. El trasfondo de su amor está en su paciencia. El tiempo de su juicio viene; ahora estamos en el tiempo del arrepentimiento y de la conversión.
Este amor debe ser sin excepción alguna y sobrepasar lo que la gente considera lo normal. Aquellos que no conocen al Señor (como los paganos), igual demuestran tener amor por sus propios amigos. Los discípulos de Jesús, no obstante, deben tener amor por todos.
* Los creyentes tienen que tener un amor abundante, como el amor abundante de Dios.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Jesús traza el camino de la vida del discípulo dentro del reino de Dios. Muy semejante a Moisés que entregó las leyes de Dios a un pueblo que nacía en el desierto, así también Jesucristo daba a conocer a un nuevo pueblo las normas que han de caracterizar la vida de aquellos que obedecieron a su llamado. Ahora Jesús reune a un nuevo pueblo formado en una nueva alianza, en donde sus miembros han de pasar por el nuevo nacimiento obrado por el Espíritu Santo. Jesús no es un maestro judío más, con una serie de órdenes que por su radicalidad se convertirían en legalismos; no, Él es el Señor que establece a su pueblo y lo sitúa bajo ciertos parámetros de vida que no es otra cosa que "fe vivida". En el fondo, el Sermón del Monte es promesa para ser cumplida en los creyentes que han recibido el Espíritu de Cristo.
2a. Las bienaventuranzas contienen las promesas del Señor Jesús y además nos enseñan quiénes son los que pueden entrar en su reino. Nos piden un auto-análisis de cómo somos en realidad. Por otra parte contienen una consolación tremenda para los verdaderos creyentes. Jesús felicita a los que:
- son pobres en el sentido que dependen totalmente de Dios en cuanto al perdón de sus pecados, una vida nueva y una tierra donde hay justicia;
- se sienten tristes por su propia imperfección y la maldad en esta tierra;
- son mansos, puesto que saben actuar con la paciencia de Dios;
- tienen una profunda hambre de la justicia; desean que ellos mismos y el mundo entero obedezcan a Dios y actúen con amor hacia el prójimo;
- son misericordiosos, pues han descubierto la inmensa misericordia de Dios que hace salir su sol sobre malos y buenos, y están reflejando algo de esta misericordia;
- son limpios de corazón; son sinceros ante Dios y conscientes de su impureza. En su vida diaria no se satisfacen con un mero cumplimiento externo de los mandamientos de Dios, sino que comprenden que sólo el amor abundante es lo que Dios espera de ellos;
- son pacificadores: la paz de Dios reina en sus vidas y tiene un impacto en su relación con los demás;
- sufren por la justicia y por la causa de Jesús. No niegan a Cristo por un posible sufrimiento, sino que le siguen fielmente.
Para ellos es el reino de Dios, su amor paternal y la presencia de Dios, cara a cara.
2b. El Sermón del Monte nos presenta la descripción de la propia vida de Jesús. Todo lo que se nos pide como discípulos de Jesús tiene su cumplimiento en Él. Por tanto, podemos decir que la persona, Jesús mismo, que nos manda vivir una vida tan elevada, es a la vez nuestro modelo como nuestra fuente. Podemos cumplir con las demandas de Jesús, pensando que cumplirlas no es producto de nuestras fuerzas carnales, sino la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.
3. En el sermón del monte, Jesús destaca la necesidad de un amor abundante. De esta forma podemos mostrar buenas obras; esto no tiene nada que ver con una demostración de nuestra propia bondad. Hacer buenas obras, es reflejar la bondad del Padre. Así somos sal, luz y una ciudad asentada sobre un monte, bien visible; en conclusión: personas con una vida atractiva. Por esta razón nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas y los fariseos, es decir, no basta con una justicia externa que no proviene de un corazón nuevo.
4. Jesús nos da ejemplos de la nueva obediencia, tocando temas conflictivos como por ejemplo: el trato con los hermanos, adulterio y divorcio, juramentos y amor hacia los enemigos. En todos estos ejemplos nos advierte contra una observancia de la ley según la letra de ella, pasando por alto su espíritu, es decir, el doble mandato de amor a Dios y al prójimo. Este amor debe sobrepasar lo que la gente considera como normal, pues el amor de Dios sobrepasa todas nuestras medidas. Es obvio que nadie es capaz de vivir conforme a esta norma si no fuera por el poder del Espíritu Santo quien nos abre los ojos para conocer el amor de Cristo. Nunca olvidemos: el Señor Jesús es tanto el modelo del verdadero amor como nuestro Sustituto ante el Padre si hemos fracasado.
Mateo 6
1. (6,1-18) No como los actores
a. (6,1-4) En Mateo 6 , 1-18 se habla de la fe como un elemento personal. Para mucha gente la fe era (y es todavía) una representación teatral. Los hipócritas son actores; ellos representan una obra cuando muestran caridad , oran y ayunan. Lo hacen para que la gente vea su piedad. No se debe buscar el elogio de los demás, ni tampoco tener la costumbre de anunciar sus propias obras con bombos y platillos. Si así lo hacemos, ya tenemos nuestra recompensa: la admiración de los demás. No obstante, la izquierda no debe saber lo que hace la derecha. No se deben frotar las manos por orgullo, felicitándonos por lo que hemos hecho. Busquemos la recompensa del Padre, quien se goza de lo que hacemos en lo secreto, es decir: sin buscar la admiración de los hombres.
* Ayudar en cualquier sentido, debe ser motivado por el amor y no con el fin de buscar la admiración de los hombres.
b. (6,5-15) Lo anterior es igualmente aplicable a la oración. Era costumbre de algunas personas orar especialmente en público, en las sinagogas y en las esquinas de las calles; por ejemplo, a la hora de la ofrenda en la mañana o en la tarde ciertas personas se las arreglaban para estar en el mercado, lugar propicio, para ser vistos por otros. Así ellos tienen su recompensa. Contrariamente, cuando oramos tenemos que ir al aposento, el que antiguamente era un cuarto de provisiones o una bodega. De este modo se hace visible si tenemos una vida de oración. Sólo así recibimos recompensa de Dios. Por lo tanto, la oración tiene que ser dirigida a Dios. Nuestra oración tiene que ser caracterizada por la confianza, la cual toma cuerpo en una oración específica y de corazón. No somos escuchados por la verbosidad en la oración como hacen los gentiles. Ellos tienen que informar a los dioses de su situación y ablandarlos. No se dirigen a sus dioses en plena confianza, puesto que deben persuadirlos por medio de palabras. Jesús no está diciendo que no podamos orar durante un tiempo prolongado, sino que lo podemos hacer en pocas palabras, porque Dios está al tanto de nuestras necesidades y dispuesto a suplirlas.
* La oración es comunión con Dios, nunca debe ser una demostración de religiosidad.
El Señor nos da en su enseñanza el modelo de una oración centrada en la gloria de Dios. En este ejemplo se hace claro que es importante tener en cuenta la honra de Dios. La oración de Jesús empieza con una súplica triple respecto a la venida del reino de Dios. La súplica es que la honra de Dios inunde esta tierra. En este reino el nombre de Dios es santificado, y se hace su voluntad. En la segunda parte de esta oración rogamos para que podamos llegar a este reino: que recibamos lo suficiente para el camino. Que recibamos perdón de nuestros pecados y que Dios nos guarde del Maligno (satanás), pues cuando él quiere apartarnos del buen camino, necesitamos la ayuda de Dios mismo. La oración termina en la doxología. Rogamos la venida de su reino, porque Dios es grande y majestuoso.
En el versículo 15 Jesús subraya que es imposible entrar en el reino de Dios sin perdonar a nuestro prójimo. Cuando tratamos duramente a los demás, la oración pierde su significado. El perdón humano es la prueba de conocer el secreto del perdón de Dios.
* Un trato duro con los demás es la prueba de no conocer el secreto del perdón de Dios.
c. (6,16-18) El último ejemplo trata del ayuno. Este era un medio auxiliar del arrepentimiento y un apoyo a la oración para una mayor concentración. Por esta razón, el ayuno no debe ser utilizado como medio para expresar una aparente piedad, caracterizada por una cara demacrada. Las limosnas, la oración y el ayuno deben tener la calidad de autenticidad en vez de una demostración de piedad, que al fin de cuentas es sólo hipocresía.
* La sinceridad busca la recompensa de Dios y no la de los hombres.
2. (6,19-24) Ojo y corazón dirigidos a los tesoros en el cielo
La advertencia para no coleccionar tesoros en la tierra, donde la polilla y el desgaste los corrompen, se relaciona con lo que Jesús dijo sobre la recompensa de los hombres o de Dios. Es mucho mejor acumular tesoros en el cielo, donde no hay polilla, desgaste, ni robos. Nuestro corazón está en aquello que tratamos de conseguir; él debe dirigirse al Padre y a su gloria eterna. Jesús habla sobre el significado del ojo. El ojo no es solamente el órgano por medio del cual podemos ver, sino que es como una lámpara. Los ojos miran y el cuerpo los sigue. Nuestros ojos determinan lo que vamos a hacer. Podemos tener un ojo malo que nos incita al mal y luego, como consecuencia lógica, seguir el mal. Si nuestro ojo es bueno (sincero), es decir, dirigido sólo al Padre y su reino, nuestro cuerpo lógicamente le seguirá. Si la luz dentro de nosotros es tinieblas (porque no vemos al Padre y su luz) entonces estamos viviendo completamente en las tinieblas. Al igual que un esclavo que sólo puede servir a un solo patrón, así nosotros hemos de servir a un solo Señor, sea Dios o el dios del dinero y las riquezas.
* Pongamos a Dios en el sitio que le corresponde: el primer lugar.
3. (6,25-34) Busca primero el reino de Dios
Ahora Jesús habla sobre nuestra búsqueda del reino de Dios sin condiciones. El contraste en los versículos siguientes no es el de estar preocupados o despreocupados por comida, bebida o ropa. El contraste es el estar ocupados en la comida, bebida y ropa o el buscar el reino de Dios y su justicia. Jesús nos enseña que nuestra primera prioridad debe ser una vida que agrade a Dios.
El versículo 25 nos exhorta a cuidarnos bien. Pero esto implica que debemos poner atención en algo más que el comer, beber y vestirse. Porque el alma es más que la comida y el cuerpo más que la ropa. El ejemplo de las aves nos enseña que Dios, sin nuestra (pre)ocupación, puede darnos lo que necesitamos. A partir de esto recibimos un estímulo para buscar primeramente el reino de Dios.
Antiguamente se consideraba la estatura de un hombre en 4 codos. No podemos alcanzar un codo por nuestras propias fuerzas, pues Dios nos da el crecimiento. Por eso tenemos que buscarle a Él. Las flores no se afanan, sin embargo, son más hermosas que la ropa de Salomón. Así los creyentes recibirán en el reino una prenda preciosa. Tenemos que creer esto, y no permitir que la incredulidad, producto de las preocupaciones, entre en nuestro corazón. Nuestra primera prioridad ha de ser la vida que honre a Dios, pues Él conoce nuestras necesidades.
Ya que el reino de Dios se acerca, entonces, primeramente, tenemos que buscarlo. Las demás cosas las recibiremos cuando haya llegado su reino. "Y su justicia". Para entrar en el reino es menester manifestar una vida conforme a las demandas de este reino. Esta justicia consiste en la vida del amor abundante (cp. 5) y la vida religiosa sincera (6,1-18). Buscar esta vida es la (pre)ocupación que agrada a Dios.
Del versículo 34 podemos dar la siguiente traducción: "no estén ocupados con el día de mañana, pues mañana cuidará por sí mismo. Cada día tiene su propia maldad". Del mañana somos cuidados (por Dios). Pero si buscamos el reino de Dios, llevaremos las dos manos ocupadas luchando contra la maldad y buscando la justicia de Dios.
* La primera ocupación de los creyentes, debe ser: buscar una vida conforme al estilo del reino de Dios: abundancia en nuestro amor y sinceridad en nuestra religión.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. No esperemos recompensa de nadie más que de Dios. La fe es una cosa personal (no significa que sea individual, ya que es también un elemento divino que vivimos en comunión con otros hermanos). Lo importante no son los pensamientos de los hombres acerca de nosotros, sino los del Señor. Lamentablemente vivimos en un mundo en donde muchas personas son enzalzadas por sus actos de generosidad, hasta se les hace merecedores del cielo. Un corazón rendido al Señor nunca buscará los aplausos de los hombres, al contrario, buscará la manera de ser lo más incógnito que le sea posible; aun nuestra mano izquierda no debe estar al tanto de lo que hace la derecha. Ayudemos a otros según la norma de Dios, pues allí en donde el ojo humano no ve, el Señor sí lo hace. Que no sea nuestro aporte un montaje teatral.
1b. La oración tampoco debe ser una demostración de la propia justicia de uno para ser honrado por los hombres. La oración es comunión con Dios; para ella se requiere de un lugar tranquilo. "Uno es simplemente lo que es frente a Dios, nada más ni nada menos".
La oración no se basa en la abundancia de palabras que buscan impresionar a Dios. La oración ruega sinceridad y confianza. Debe ser orientada primeramente hacia la gloria de Dios y no perderse en nuestras necesidades. Jesús no pasa por alto nuestras necesidades, sino que las pone en el orden que corresponde. Nunca oremos pensando que estamos delante de un Dios mezquino e ignorante de lo que nos acontece; pero tampoco hagamos como algunos que atrevidamente se creen con derecho de exigirle al Señor, como si el deber de Dios fuese satisfacer todas nuestras demandas. Oremos con humildad, teniendo presente la grandeza de Dios, y nuestra humana condición.
1c. La sinceridad de la oración se muestra a través del perdón que nosotros ofrecemos a los demás en respuesta al perdón que recibimos de Dios por nuestras culpas. Jesús no enseñó que el perdón de Dios está condicionado al perdón que nosotros brindamos a alguien que nos ha ofendido, como si dijera: "Dios te perdona, cuando tú perdones". Lo que nuestro Señor quiso dar a entender es que el estar dispuesto a perdonar es signo de una persona que ha experimentado profundamente el perdón de Dios en su vida; pero el que no está dispuesto a hacerlo, muestra claramente que su corazón se haya envuelto en dureza y que por tanto es insensible al perdón de Dios. Una verdadera relación con Dios da como fruto un espíritu perdonador. El que piensa estar en una buena relación con Dios y no perdona a un hermano, se equivoca; ya que Dios no puede tener paz con él.
1d. Hacer del ayuno un instrumento para ganarse la fama de piadoso es engañar a los demás, pero nunca a Dios. Es una verdadera pena el que el ayuno, en muchos sectores eclesiásticos, haya perdido su significado y real intención. Lo que es peor, muchos al hacerlo creen estar en una condición de espiritualidad muy superior a la de otros hermanos. El ayuno tiene otro objetivo: no es un despliegue de piedad, sino ayuda para concentrarse más en la oración.
2. Pongamos a Dios en el lugar que le corresponde, esto es, en el primer lugar. En un mundo que día a día está bombardeando a los hombres con una filosofía de materialismo, el creyente está llamado a acumular tesoros que redunden para la gloria de Dios. Los tesoros del reino de Dios son más abundantes que los de esta tierra, y además indestructibles. Nuestro corazón únicamente puede estar en un sólo lugar: o está en las cosas de Dios que permanecen, o en las riquezas que se pierden. Nuestro estilo de vivir manifiesta en donde se haya puesto nuestro interés.
3. Dios garantiza suplir todas nuestras necesidades cuando nos ocupamos en buscar su reino y su justicia. Nuestra primera pre-ocupación debe ser la vida tal y como Dios la quiere, es decir, una vida sincera y llena de amor. El afán y la ansiedad son características infaltables de la gente que no conoce al Señor Jesús. El no tener lo que uno desea enfrenta a los hombres a un futuro incierto. Buscar el reino de Dios es:
a. Preocuparse por llevar una vida agradable a los ojos de Dios.
b. Confiar que Él se preocupa por lo otro: suplir todas nuestras necesidades.
Mateo 7
1. (7,1-6) No juzguéis
En esta porción, Jesús no prohibe emitir un juicio sobre algo, sino que censura la actitud en que se lleva a cabo dicho juicio, es decir, de manera altiva y sin amor. Debemos estar preocupados de saber cómo estamos nosotros ante el juicio de Dios. El versículo 2 nos enseña lo que es mejor: que nosotros mismos intentemos escapar del juicio de Dios, en vez de condenar a otros; pues la norma que utilicemos condenando a otros, Dios la utilizará para condenarnos a nosotros.
En el versículo 3 "paja y viga" indican algo malo. Cuando queremos juzgar la paja (el mal) en la vida del otro, debemos eliminar la viga, es decir, la irritación sobre el mal del otro. Quien desea ver mejoras en otro, no ha de hacerlo con un ojo (= juicio) condenatorio, sino con un corazón benévolo. La forma en que tratamos a nuestro prójimo muestra hasta qué nivel hemos progresado en la vida conforme al estilo del reino de Dios.
El versículo 6, por otro lado, nos hace ver que al predicar la palabra del reino de Dios (Jesús se refiere a ella con las palabras `lo santo' y `las perlas') necesitamos un poco de discriminación. Si la gente tiene una actitud de rechazo o aun de blasfemia (aquella gente se llama en el v.6 `perros' y `cerdos', aunque los judíos empleaban estas palabras para los gentiles), es mejor no seguir dirigiéndose más a ellos.
* Sólo Dios es juez; por tanto es conveniente que actuemos con prudencia, humildad y amor. `Discriminemos' sólo en el caso de blasfemia, burla y rechazo persistente e inconvertible.
2. (7,7-12) Pedir por la obediencia
Cuando Jesús habla de la oración, no debemos olvidar en qué contexto lo hace. Por todo lo que nos ha adoctrinado, la pregunta surge indudablemente: ¿Es posible alcanzar obediencia plena a los mandamientos del Señor habiendo tanta dureza en nuestras vidas? Y: ¿cómo podemos alcanzar a los demás, si existe tanta incredulidad? Necesitamos la oración, pero una que sea perseverante. Por eso Jesús emplea tres verbos cada vez más fuertes (pedir, buscar, y golpear). La promesa del Señor, sin embargo, nos afirma tres veces la seguridad de su respuesta (recibir, hallar, y abrirse). Esta promesa triple muestra el carácter bondadoso del Padre. Si nosotros somos personas malas y aun así damos lo bueno a nuestros hijos, cuánto más el Padre en los cielos proporcionará cosas buenas a los que se las pidan. Él nos da lo bueno: el don de su Espíritu Santo para transformarnos conforme a sus intenciones (véase Lucas 11 , 13 ). Nuestro Padre en su bondad está dispuesto a dar lo bueno a personas malas, por lo tanto tenemos que tratarlas bien. A veces es más fácil dejar de hacer el mal al prójimo que procurar el bien de éste. El Señor puede obrar en nuestra vida, con amor abundante, por medio de la oración. La última frase de este pasaje es muy parecida a la llamada "Regla de Oro" del rabino Hillel (más o menos contemporáneo de Jesús): "Todo lo que a ti te perjudica, no se lo hagas a otro; en esto consiste toda la Torá". Pero Jesús la transforma en sentido positivo, para mostrar que el amor abundante es capaz de triunfar sobre lo malo a través de una actitud basada en la misericordia de Dios.
* Para recibir la obediencia que Dios nos pide y alcanzar a los incrédulos, necesitamos una oración perseverante. La respuesta es segura, ya que Dios otorgará su Espíritu.
3. (7,13-23) Buscar el reino de Dios y al único Guía
La entrada en el reino de Dios solamente será posible cuando lo hagamos por la puerta angosta. La puerta es angosta, es decir: pide nuestra atención para encontrarla. La figura de la puerta angosta y el camino estrecho indica la enseñanza de Jesús que no se contenta con obediencia externa, sino sólo con el amor abundante. Hacer lo que Él nos pide no es fácil, puesto que no concuerda con la dureza de nuestro corazón.
En cambio, hay otra puerta que es fácil de encontrar y otro camino que es cómodo para circular por él. Pero cuidado, pues ambos nos llevan a la perdición eterna. Esta figura nos indica la enseñanza de los líderes de Israel que se satisface con una obligación externa. Pero si queremos andar en el camino de Dios, siempre hay que buscar su voluntad. Sólo este camino conduce a la salvación. Podemos pensar en un sendero por un barranco angosto, por el cual necesitamos caminar con prudencia y cuidado. Quizá esta figura se refiera también a la opresión de los creyentes. Pocos son los que la hallan (la vida del reino), porque a muchos les gusta más una vida fácil y licenciosa.
Cuando Jesús nos advierte de los falsos profetas, hay que pensar en aquellas personas que dan buena impresión, pero cuyos frutos son malos. Significa que en sus vidas faltan las obras hechas por la fe. Asimismo podemos decir que en la vida de su rebaño no hay frutos. Parecen ovejas, pero son lobos. Estos profetas no producen frutos en el rebaño. Los miembros de su iglesia no viven en amor abundante, el cual ha de ser el distintivo de la nueva vida obrada por el Espíritu Santo. En cambio, el resultado de los buenos profetas es la obediencia de sus oidores, obediencia que aumenta por su predicación y sana enseñanza.
No toda persona que diga "Señor, Señor" (esta es una expresión del reconocimiento de la autoridad y divinidad de Cristo), entrará en el reino de Dios. Solamente entrarán aquellos que hacen su voluntad; la vida de los tales ha sido tocada por el amor de Dios y en razón de ello dan buenos frutos. Lo que hayamos hecho en esta tierra en el nombre de Jesús, no es tan importante a los ojos del Señor si no está acompañado por una vida que manifieste los frutos del reino. Sin santificación no tenemos acceso al reino de Dios. Como Juez supremo, Jesús dirá: "nunca os conocí (como conocía a mis ovejas que escuchaban mi voz y me obedecían), apartaos de mí, hacedores de maldad". Podemos traducir: causadores de maldad, porque su predicación no tenía ninguna influencia positiva.
* La puerta del reino de Dios es estrecha, no porque Dios es exigente, sino porque falta tanto en nosotros. Los falsos profetas nos muestran un camino más fácil, pero malo.
4. (7,24-29) El fundamento sólido
Resta una sola solución: construir la casa de nuestra vida sobre Cristo y sus palabras, lo cual es obedecer a sus mandamientos. Esto es realmente prudente, ya que un día vendrán las `lluvias' de la condenación en el juicio de Dios. Sin embargo, la persona que solamente oye sin obedecer es necia. No tiene en cuenta que hay circunstancias muy peligrosas: el juicio final. Su casa no es firme y por eso pierde su vida.
Ese era el sermón de Jesús, El hijo de Dios, hablado con gran autoridad.
* Bienaventurado el que oye y hace lo que Jesucristo dice. No en su propia fuerza, sino por la fe, en unión con Cristo.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Nunca debemos juzgar como si nosotros fuéramos Dios. Antes de dictar cualquier juicio o crítica ante un pecado, siempre tenemos que pensar que nosotros mismos no somos perfectos. Juzgar con un juicio arrogante es muy peligroso, pues Dios nos juzgará según la misma norma con la cual nosotros juzguemos a condenemos a otros. Esta advertencia no significa que los discípulos de Jesús deban tolerarlo todo, sin poner nunca el dedo sobre la llaga del pecado. También es cierto que el momento puede venir cuando uno deba tomar una seria determinación: cuando sea necesario sacudir el polvo de nuestros pies ante alguien que insistentemente resiste a Cristo, ya que el reino de Dios es algo demasiado santo para ser pisoteado.
2. Las promesas de la oración están relacionadas con la vida conforme al estilo del reino de Dios,y no podemos aplicarlas de forma general a cualquier situación. Para mostrar un amor abundante y alcanzar a los incrédulos, necesitamos la oración. La dureza de nuestro corazón hace necesario este ejercicio espiritual. Fácilmente podemos caer en el peligro de hipocresía (piedad para obtener el elogio de la gente), o del enojo sin mayor razón, por el cual Jesús ya nos advirtió en los primeros versículos de este capítulo. No podemos vivir lo que Jesús nos manda en el Sermón del Monte por nuestros propios esfuerzos. Es por esta razón que el Señor nos ordena y estimula a perseverar en la oración. El Padre, quien es mucho mejor que nosotros, la contestará, dándonos lo bueno, su Espíritu, el cual nos capacitará para hacer más de lo común (pagar con la misma moneda): pagar con la moneda del reino de Dios, que es su amor abundante.
3. Hacer la voluntad de Dios es difícil, ya que debido a nuestra naturaleza pecaminosa no queremos o no podemos someternos a ella. La marca de un falso profeta es que nunca estimula a sus oyentes a vivir una vida que agrade a Dios, en amor abundante. Palabras como arrepentimiento y confesión de pecados están totalmente excluídas de su vocabulario religioso. Al parecer, suena más deleitoso para el oído escuchar acerca de un camino fácil, que de uno que no lo es; pero la trampa está en que este camino conduce a la tragedia eterna. En cambio el camino difícil (seguir la senda de Jesús) nos lleva a la gloria eterna. Lo concluyente de la vida cristiana no es usar el nombre de Jesús, o pretender ser sus representantes. Lo decisivo es una vida obediente en comunión con Cristo. Con la ayuda del Señor, y buscando su capacitación mediante la oración, el creyente puede ir por el camino estrecho.
4. Tenemos que ser prudentes y construir nuestra vida sobre Cristo y su enseñanza. El juicio de Dios viene sobre todo los habitantes de la tierra; este juicio revelará la base sobre la cual construímos nuestra existencia. Es debido a esto que Jesús debe ser nuestra roca de salvación, nuestro Maestro divino quien nos enseña el estilo de vida en el reino de Dios. No es suficiente para los creyentes escuchar a Jesús, sin practicar la nueva vida abundante como Él la quiere. Sólo esta vida es perdurable; mientras que la otra vida, por muy bonita que parezca, será destruida. Jesús nunca quiso decir que los creyentes deben practicar la nueva vida a partir de sus propios esfuerzos. El secreto de la nueva vida es simplemente ser hijo de Dios, conocer el amor de Jesús y reflejar este amor a los demás. Una vida no fructífera es condenada a la eterna perdición.
Mateo 8
1. (8,1-4) Jesús no sólo habla con autoridad, sino que actúa también con la misma autoridad divina para hacer milagros. En los milagros, Jesús manifiesta un aspecto de su reino. En Él se halla la abrogación de toda pena, dolor y tristeza, causada por el pecado.
Lo que llama la atención de todo esto, es que sea un leproso quien reconozca la autoridad de Jesús. Este hombre cree en el poder de Jesús y lo muestra postrándose delante de Él con gran reverencia; al mismo tiempo reconoce la soberana voluntad de Jesús.
Para los rabinos, sanar la leprosidad era tan difícil como resucitar a un muerto, además era considerada castigo de Dios respecto a un pecado determinado. Quienes sufrían de esta enfermedad tenían estrictamente prohibido acercarse a la comunidad de Israel (esto era una señal visible de lo que merece la vida pecaminosa: merecemos ser echados lejos de la comunión de Dios a causa de nuestros pecados).
El leproso se acerca a Jesús; el Salvador hace algo que es una clara demostración de su obra en esta tierra: Él le toca; esto es algo muy prohibido por la ley de Dios, porque la persona que tocaba a un leproso se hacía impura. Jesús, sin embargo, saca toda la enfermedad, impureza y pecado hacia sí mismo, a fin de llevarlos. Al mismo tiempo, cumple perfectamente la ley de Dios. Por eso el leproso tiene que mostrarse delante de un sacerdote y presentar la ofrenda conforme a la ley. Jesús le prohibe hablar de lo sucedido, ya que Él no busca fama de curandero. El efecto de sus milagros debe ser la fe en la autoridad de Jesús.
* Todo lo que Jesús hace, muestra su autoridad divina. Él habla con autoridad y actúa con autoridad. Los milagros son las fotos de cómo será la vida en su reino.
2. (8,5-13) Mateo orienta su evangelio para los judíos. El segundo milagro que Mateo nos relata consiste en la curación del hijo de un centurión gentil. Este hombre es un ejemplo de los muchos gentiles que adelantan a los judíos en cuanto a la fe con respecto a Jesús. Este centurión muestra en sus palabras un espíritu muy humilde, al decir: "No soy digno de que entres bajo mi techo" (muchos judíos habían olvidado que no tenían derecho a las bendiciones del Señor). Por otro lado muestra una fe increíble al confesar que la palabra de Jesús será suficiente.
Jesús se asombró cuando oyó estas palabras. No había hallado una fe semejante en Israel. Entonces habla del dolor que Él tiene, un dolor causado por la incredulidad de muchos en su pueblo, en tanto que muchos gentiles creen en Él. La incredulidad les acarreará un duro castigo: la ira de Dios, el vivir en las tinieblas de afuera. Allá se llorará por causa de esta incredulidad. Estas palabras son una seria advertencia para los judíos, y también lo es para nosotros a fin de que no vivamos sin la fe y el amor por Jesús. El siervo del centurión es una demostración viva de que Jesús es el único camino de gentiles y judíos para entrar en el reino de Dios.
* Muchos gentiles adelantan a los judíos en cuanto a su fe en Jesús. De igual manera ahora es posible que gente recién convertida nos adelante con respecto a su fe en Jesús.
3. (8,14-17) Jesús en tercer lugar sana a la suegra de Pedro, la que estaba aquejada por una fiebre. Jesús, al tocar su mano, hace que la fiebre la deje. Aquí, solamente con tocar la mano fue suficiente; las palabras, al igual que en los casos anteriores, no son necesarias ahora. Jesús tiene todo poder. La suegra, luego de levantarse, se dispone para prestar un servicio a Jesús, y es probable que le preparase una cena. Es muy importante que las bendiciones del Señor nos lleven a una actitud de gratitud.
Jesús no sólo sana enfermedades, también echa fuera con la palabra a los demonios. Así tiene dominio sobre todas las enfermedades, que son la causa de todo tipo de suplicios. El que tiene el poder sobre los demonios, abre la puerta a un mundo totalmente libre de enfermedades y debilidades. De esta forma, Jesús cumple las palabras de Isaías 53 . Él remueve las enfermedades; su humildad no le impide intervenir con poder divino.
* Jesús es el Siervo de Dios que quita el pecado, remueve las enfermedades y echa fuera a los demonios. El Hijo de Dios se hizo Siervo, pero sigue actuando con poder divino.
4. (8,18-22) Los milagros de Jesús atraen a una gran concurrencia. Sin embargo, Jesús elude a las multitudes, mandando pasar al otro lado de la laguna. Este hecho despierta otras esperanzas: ¿qué va a hacer el Señor? ¡A lo mejor cosas grandes! Por lo tanto, hay personas dentro de sus discípulos que quieren seguir al Señor. Curiosamente la primera persona es un escriba. Es un privilegio que justamente él quiera seguir a Jesús, no obstante, Jesús no vino para hacer prosélitos; vino a buscar personas que tengan la disposición de seguirle en todo. Sobre todo cuando su camino es una vía a través de la muerte. "El Hijo del hombre no tiene dónde recostar su cabeza". Esto no significa que el Señor no tiene alojamiento, sino que con estas palabras habla de los sufrimientos y menosprecios que recibirá. El que quiere seguir a Jesús debe aceptar el camino de Jesús, incluso, estar dispuesto a sufrir por Él.
En el segundo caso, Jesús hace ver que seguirle a Él es una prioridad más urgente que enterrar al propio padre. Hay una interpretación que dice que enterrar significa cuidar a los padres hasta su muerte. Entonces las palabras de Jesús piden a este hombre una decisión: ¿qué tiene prioridad en tu vida: seguirme a mí, o a tus propios padres? Probablemente es mejor tomar estas palabras literalmente. A primera vista es raro que Jesús exija tanto. Para los judíos era una obligación el enterrar a sus propios padres. Es necesario que nos demos cuenta del tiempo en que Jesús habla esto. Él habla como Hijo de Dios que pronto, por medio de su muerte, triunfará y dará el rescate por nuestras vidas. Aquel que quiere seguir al Señor tiene que creer en su gran poder. Jesús nos llama de la muerte a la vida. Él es el Hijo de Adán que nos lleva a una tierra sin cementerios. Al pasar Él por la muerte, sus discípulos reciben la vida. Para mostrar esta fe, ellos deben seguir totalmente al Señor.
* Seguir a Cristo es un compromiso total, sin reserva. Si los creyentes creemos en su propósito amoroso para con nosotros estaremos en seguida dispuestos a seguirlo.
5. (8,23-27) Seguir a Jesús implica a veces pasar por situaciones muy peligrosas; como por ejemplo, estar con Él en una gran tempestad. En esta tempe